Muchas personas creen que solo necesitan usar lentes de sol ocasionalmente o cubrirse los ojos con la mano al caminar en zonas polvorientas, pero la realidad es más compleja. Varias condiciones ambientales pueden impactar negativamente la salud ocular; factores como temperaturas altas, cambios en la humedad, exposición a radiación ultravioleta (UV), lluvia y contaminación pueden afectar principalmente la superficie del ojo y agravar ciertas molestias. ¿De qué manera las variaciones ambientales influyen en tu salud ocular? “Nuestros ojos están constantemente expuestos al entorno, por lo que las variaciones de temperatura, humedad, radiación solar y calidad del aire pueden afectar la superficie ocular. Esto a menudo se manifiesta como picazón, ardor, sensación de cuerpo extraño, lagrimeo o enrojecimiento. Si estos síntomas persisten o se acompañan de alteraciones en la visión, es fundamental realizar una evaluación oftalmológica”, señala un especialista de Oftálmica Clínica de la Visión. Las altas temperaturas y la baja humedad pueden comprometer la estabilidad de la película lagrimal, que recubre y protege la superficie ocular. Esto puede resultar en sequedad, ardor, picazón, sensación de arenilla, enrojecimiento y lagrimeo, además de exacerbar las molestias en quienes ya padecen síntomas de ojo seco. La exposición al sol también merece atención, ya que la radiación UV puede tener efectos nocivos sobre diversas estructuras oculares. Un contacto excesivo o prolongado se ha vinculado a problemas como el pterigión y las cataratas, y podría estar relacionado con la degeneración macular asociada a la edad. Por este motivo, la protección ocular no debería limitarse únicamente a días soleados. El polvo y otros contaminantes pueden entrar en contacto directo con los ojos, provocando reacciones como picazón, ardor, lagrimeo o la sensación de un cuerpo extraño, síntomas que aparecen a menudo en casos de ojo seco y conjuntivitis alérgica o irritativa. Aquellos que pasan largas horas al aire libre, trabajan en ambientes polvorientos o tienen antecedentes de alergias o sequedad ocular deben prestar especial atención a la aparición o persistencia de estas molestias. ¿Cuáles son las recomendaciones para cuidar la visión en condiciones ambientales cambiantes? “Cuando la temperatura aumenta, la película lagrimal se evapora más rápidamente, dejando los ojos expuestos a la radiación UV, polvo y viento, lo cual puede causar sensación de cuerpo extraño, lagrimeo, picazón, ardor y enrojecimiento. Frotarse los ojos ante estas molestias solo empeora la situación; datos del INO indican que hacerlo en ambientes secos incrementa el riesgo de infecciones y lesiones corneales. Así como utilizamos bloqueador solar en la piel, es vital proteger los ojos con lentes con filtro UV e hidratarlos con lágrimas artificiales sin preservantes durante esta época”, explica una médica oftalmóloga y asesora de Laboratorios Lansier. Para prevenir complicaciones y resguardar la superficie ocular en estas condiciones climáticas, se sugieren las siguientes medidas: Usar lentes con protección UV400 certificada: Se advierte que un Índice UV superior a 11 puede causar quemaduras en la córnea y acelerar la aparición de síndrome de ojo seco, conjuntivitis, queratitis y pterigión. Aplicar lágrimas artificiales sin preservantes: Registros del Instituto Nacional de Oftalmología (INO) indican que un 60% de las consultas por molestias mejoran al restablecer las capas lipídica y acuosa que el calor evapora. Evitar frotarse los ojos ante la picazón: El rascado constante se relaciona con un aumento de hasta un 30% en la progresión de deformaciones corneales, como el queratocono, y favorece la inflamación. Mantener una buena higiene en párpados y pestañas: Limpiar suavemente los bordes de los ojos reduce en un 40% la acumulación de secreciones y microorganismos, manteniendo despejados los orificios de drenaje glandular en el borde de las pestañas, lo que previene infecciones en la conjuntiva y mejora la estabilidad de la película lagrimal. Hacer pausas para descansar la vista: Se aconseja aplicar la regla 20-20-20, que consiste en mirar a una distancia de 6 metros (20 pies) durante 20 segundos cada 20 minutos, para fomentar el parpadeo natural en ambientes cálidos y secos.
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