Conocida como WLTR, esta máquina fue desarrollada en República Checa y ha llegado al Reino Unido para un proyecto que contempla la edificación de 27 viviendas. Su función principal es automatizar una de las tareas más comunes en la construcción: levantar paredes ladrillo por ladrillo.
Utiliza una combinación de sensores, láseres y tecnología de posicionamiento para identificar el lugar exacto donde debe colocarse cada ladrillo. En ciertas aplicaciones, puede optar por un adhesivo en espuma en vez del clásico mortero a base de cemento, lo que contribuye a acelerar el desarrollo del proyecto.
De acuerdo con las especificaciones del robot, su capacidad de colocación alcanza aproximadamente 108 pies cuadrados de mampostería por hora, lo que se traduce en cerca de 10 metros cuadrados. Su funcionamiento integra varios sistemas:
Esto permite que los trabajadores puedan dedicar más tiempo a otras actividades del proyecto, tales como la provisión de materiales, la realización de cortes y la resolución de problemas que puedan surgir durante la construcción.
En aplicaciones específicas, el WLTR trabaja con una espuma adhesiva diseñada especialmente para mampostería en seco, que se aplica sobre el ladrillo antes de posicionarlo. Esta técnica no solo reduce los tiempos de preparación y aplicación del cemento convencional, sino que también tiene un potencial significativo para disminuir las emisiones de dióxido de carbono generadas en su fabricación.
La integración de estos robots en el proceso constructivo no implica la eliminación de los empleos tradicionales, sino más bien una transformación de las funciones desempeñadas por los trabajadores en el sector.


















