Desde la llegada de Javier Milei a la Presidencia en 2023, el oficialismo contó con un fuerte respaldo en las plataformas digitales. Sin embargo, durante el último año comenzó a registrarse una menor actividad, una situación que se habría profundizado en los últimos meses.
La estrategia que analiza el Gobierno contempla modificar la participación de las cuentas de funcionarios y voceros y extender esa dinámica a los militantes de base. El objetivo es generar una mayor presencia oficialista en las redes y recuperar la capacidad de movilización digital que tuvo el espacio durante sus primeros años.
Dentro del oficialismo consideran que la actividad en redes depende de la capacidad de transmitir un mensaje que motive a quienes forman parte de esa estructura. En ese sentido, también aparece como una prioridad la necesidad de volver a conectar con una base de votantes que, según reconocen distintos sectores del Gobierno, muestra señales de distanciamiento.
La preocupación se da en un escenario político más competitivo que el de 2023 y con una creciente presencia digital de dirigentes opositores. En el oficialismo observan especialmente la actividad de sectores vinculados con Patricia Bullrich y Diego Santilli.
Otro de los objetivos es recuperar el protagonismo de los voceros oficiales. En los últimos meses, su participación se redujo y dentro del Gobierno consideran que esa menor presencia dejó sin una referencia clara a quienes integran los equipos encargados de la comunicación digital.
La necesidad de modificar la estrategia también quedó expuesta durante la defensa de algunos proyectos impulsados por el Poder Ejecutivo. En particular, dentro del Gobierno se reconoció que faltó una estrategia adecuada para defender el proyecto de ley sobre inviolabilidad de la propiedad privada, que perdió respaldo durante su tratamiento en el Senado. El oficialismo no atribuyó el resultado a problemas en el contenido de la iniciativa, sino a una deficiente estrategia para sostenerla políticamente.
En las últimas semanas, Milei incrementó sus publicaciones y apariciones públicas, mientras distintos funcionarios y legisladores oficialistas asumieron un mayor protagonismo en la difusión de los principales proyectos del Gobierno, entre ellos la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y la iniciativa de Inocencia Fiscal.
Sin embargo, dentro de la Casa Rosada admiten que la estructura digital no mantiene una actividad constante y que su funcionamiento suele concentrarse en determinados momentos o frente a determinadas disputas. También reconocen un cierto distanciamiento de parte de los militantes más activos en redes, que se manifiesta en un aumento de las críticas hacia el Gobierno y sus medidas.
La menor participación digital se produjo en paralelo con distintos episodios que afectaron políticamente al oficialismo, entre ellos investigaciones judiciales y cuestionamientos vinculados con el crecimiento patrimonial de un exfuncionario.
En este contexto, la reactivación de las redes aparece como parte de una estrategia política más amplia del Gobierno, que busca fortalecer su comunicación y recuperar el vínculo con sus seguidores de cara a los próximos desafíos electorales. La intención oficial es que la estructura digital vuelva a funcionar de manera coordinada, pese a las diferencias existentes dentro del espacio gobernante.




















