Uno de los primeros episodios que marcó esta nueva etapa ocurrió en febrero de 2022, en la zona conocida como Puerta 8, en el noroeste del conurbano, donde confluyen la Ruta 8 y el Camino del Buen Ayre. Allí, más de 20 personas murieron luego de consumir droga adulterada que había llegado desde Rosario y era distribuida en la zona.
El hecho tuvo un fuerte impacto por la cantidad de personas que debieron ser internadas en un hospital provincial de Loma Hermosa, en el partido de Tres de Febrero, debido a los efectos provocados por los estupefacientes. A partir de entonces se sucedieron distintos episodios violentos vinculados a disputas territoriales, con hechos registrados en las inmediaciones del Liceo Militar de General San Martín y en sectores de Billinghurst, entre ellos la zona de la villa 18 y el barrio conocido como 9 de Julio.
Esta semana, dos nuevos episodios ocurridos en Florencio Varela y Lanús volvieron a poner el foco sobre los enfrentamientos relacionados con la venta de drogas. En Florencio Varela, un grupo armado atacó una vivienda de la calle 1325 al confundirla con un punto de venta perteneciente a una organización rival. El ataque terminó con la muerte de dos trabajadores de la construcción que se encontraban en el lugar.
Luego del episodio, vecinos incendiaron el lugar que identificaban como el verdadero punto de venta ante la falta de respuesta policial. Durante la madrugada siguiente también se produjo un ataque con armas blancas contra integrantes del grupo sospechado, en el que murió una mujer.
En Lanús, en tanto, se registró un tiroteo en una vivienda ubicada dentro del asentamiento Diez de Enero, señalado como un sector donde se comercializan drogas en las inmediaciones del Riachuelo. El enfrentamiento dejó una persona muerta y otra herida.
La disputa por el control de determinados territorios se intensificó a partir de la ausencia de antiguos referentes, ya sea porque fueron detenidos o dejaron de ejercer el control que tenían. En ese escenario comenzaron a ganar espacio grupos integrados por jóvenes que buscan imponer nuevas reglas mediante el uso de armas, en un contexto donde los enfrentamientos y excesos se volvieron cada vez más frecuentes.
A esta situación se suma la disponibilidad de dinero en efectivo que manejan las organizaciones dedicadas al delito, en momentos en que la liquidez resulta escasa en otros sectores de la economía. Parte de las estructuras vinculadas al narcotráfico que tenían presencia en Rosario buscan trasladar ese esquema de disputa territorial hacia distintos puntos del Gran Buenos Aires.
La transformación económica también tiene efectos sobre barrios que históricamente estuvieron vinculados a sectores trabajadores. En algunas zonas, viviendas y terrenos son ocupados o adquiridos bajo presión, mientras que el deterioro de las condiciones habitacionales lleva a que espacios que antes eran ocupados por pocas personas pasen a concentrar a varias familias.
La situación económica se refleja además en los niveles de endeudamiento registrados en distintos municipios del conurbano. Florencio Varela, José C. Paz, Moreno, Malvinas Argentinas y Merlo aparecen entre los distritos con mayor cantidad de personas endeudadas, mientras que Vicente López, San Isidro, Morón y Tres de Febrero se encuentran entre los que presentan menores niveles.
De acuerdo con los datos mencionados en el análisis, el 28% de las personas que tienen algún tipo de deuda acumula más de 90 días de mora. Esto representa 2,3 millones de personas más que el año anterior.
En paralelo, las dificultades económicas también impulsan cambios en las formas de comercialización. Los descuentos condicionados al pago en efectivo se volvieron una herramienta utilizada por comerciantes y productores para enfrentar la caída de la actividad. Esta modalidad puede favorecer operaciones por fuera de los circuitos formales y reducir la recaudación.
El escenario genera preocupación entre las autoridades municipales y provinciales y también repercute en el clima social. Mientras circulan mensajes que buscan transmitir una situación positiva, el contacto cotidiano entre vecinos expone las dificultades económicas y de seguridad que atraviesan distintos sectores del Gran Buenos Aires.




















