“Mañana (por hoy) jugamos contra los piratas usurpadores. No es un partido más”, inició Villarruel en una publicación difundida hacia la medianoche.
La vicepresidenta unió el choque con temas de soberanía sobre las Islas Malvinas, la memoria de Diego Maradona y la posibilidad de que sea la última Copa del Mundo para Lionel Messi.
“No voy a ser políticamente correcta ni pecho frío; contra los ingleses siempre es algo más. Es Malvinas, es el Diego, es la última de Leo y es pararle el carro a los invasores”, escribió.
Finalizó su mensaje con un enérgico: “¡Aguante Argentina! Porque hasta el último suspiro vamos a reclamar lo nuestro!”.
La declaración de Villarruel se contrapuso a la postura de Lionel Scaloni, quien en la conferencia de prensa anterior al partido pidió no asociar el encuentro con el conflicto histórico por las Islas Malvinas.
“Es un partido de fútbol y no podemos mezclar las cosas”, expuso el entrenador de la Selección argentina.
La afirmación de Villarruel surgió tras la negativa del Gobierno de Javier Milei a la solicitud de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) para suspender las actividades desde el mediodía por la semifinal.
ATE había requerido un cese de tareas desde las 12 para los empleados de la Administración Pública Nacional, organismos descentralizados y empresas del Estado.
Este pedido fue denegado por el Ejecutivo. No obstante, Ramiro Marra, exintegrante del espacio libertario, se mostró a favor de interrumpir actividades.
“Suspéndanse las clases y decrétese feriado nacional para el día de mañana. Tenemos una batalla titánica por delante y nadie puede faltar”, publicó en X.
El partido fue calificado por la FIFA como de “alto riesgo”. Según informó la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, se dispondrá de un operativo de 1600 policías y se prohibirá el ingreso al estadio con botellas, carteles, banderas o mensajes de contenido político, racial o provocativo.



















