“Nada para comentar”, fue la respuesta oficial desde Balcarce 50 y la Cancillería ante las declaraciones del secretario General de la Presidencia brasileña, Guilherme Boulos, quien atacó a Milei por su inminente llegada a Brasil para respaldar al principal candidato presidencial de la oposición.
“¡GRAN NOTICIA! Javier Milei anunció hoy que vendrá a Brasil para participar en la campaña de Flavio Bolsonaro. Es el presidente más rechazado de América Latina, que elevó la jornada de trabajo a 12 horas y quiere legalizar el tráfico de órganos humanos. Va a quitarle votos al Bolsonarinho. ¿Qué cree este imbécil que tiene para enseñarle al pueblo brasileño?”, escribió Boulos en sus redes sociales.
Las palabras del funcionario reflejan la delicada situación que atraviesan las relaciones entre ambas naciones, las cuales, desde la asunción de Milei, se han restringido a la diplomacia formal para evitar cualquier acercamiento entre los líderes.
Además de las diferencias de enfoque político, la relación con Lula da Silva se ha visto perjudicada por el respaldo constante de Milei al expresidente Jair Bolsonaro, personaje central de la oposición brasileña, quien actualmente no puede postularse debido a su implicación en un intento de golpe de Estado contra Lula en 2022.
El representante de la oposición en esta campaña será Flavio Bolsonaro, hijo del exmandatario, a quien Milei recibió en la Quinta de Olivos hace dos semanas. “Se viene la marea azul para Brasil de la mano de Flavio Bolsonaro. VLLC!”, destacó el Presidente tras el encuentro, acompañando su mensaje con una imagen en sus redes. Sin embargo, Milei ha decidido ir más allá y confirmó su viaje a San Pablo el 25 de julio para participar de la designación de su aliado como candidato para las elecciones de octubre. Posteriormente, planea reunirse en Brasilia con Jair Bolsonaro, a quien último vio en julio de 2024 durante un evento en Camboriú.
Estas acciones de Milei se enmarcan en la estrategia del Gobierno por consolidar un bloque geopolítico con líderes de centroderecha que han obtenido éxito recientemente en la región.
En este contexto, el Presidente también ha confirmado su asistencia a la toma de posesión de Keiko Fujimori en Perú y de Abelardo De la Espriella en Colombia, programadas para el 28 de julio y 7 de agosto, respectivamente.
Estos mandatarios electos, a quienes Milei apoyó antes de sus respectivos procesos electorales, se unen a un grupo que comparte afinidades con las perspectivas de la Casa Rosada, el cual incluye a Santiago Peña en Paraguay, Rodrigo Paz en Bolivia, Daniel Noboa en Ecuador, José Antonio Kast en Chile, Nayib Bukele en El Salvador, Nasry Asfura en Honduras, Luis Abinader en República Dominicana, Laura Fernández en Costa Rica y José Raúl Mulino en Panamá.
Por otro lado, se ubican los opositores como el uruguayo Yamandú Orsi, la mexicana Claudia Sheinbaum, Lula da Silva en Brasil, así como Miguel Díaz-Canel en Cuba, Daniel Ortega en Nicaragua y Delcy Rodríguez en Venezuela.
A pesar de las manifestaciones de desacuerdo desde el Planalto, la Cancillería ha optado por no hacer declaraciones públicas y mantener las relaciones diplomáticas formales a través de la Embajada en Brasilia, dirigida por Guillermo Daniel Raimondi. Desde la representación brasileña en Buenos Aires, también se han abstenido de realizar comentarios sobre el tenso vínculo con la Casa Rosada.



















