Se aclara que la solicitud “no está prevista” en la agenda oficial y que no habrá una disposición que interrumpa las actividades estatales. En los despachos oficiales se subraya que cada área podrá organizarse según sus propias necesidades, sin que haya una decisión nacional para suspender la prestación de servicios administrativos.
El planteo formal presentado por ATE fue dirigido a Javier Milei, con copia al secretario de Trabajo, Julio Cordero. El gremio hizo hincapié en que el partido “supera el marco estrictamente deportivo” y solicitó la instauración de guardias mínimas en sectores críticos para atender urgencias y emergencias.
Desde Balcarce 50 se toman distancia del reclamo del sindicato y se aclara que cada ministro verá el partido por su cuenta. Se busca evitar que la semifinal interrumpa el funcionamiento administrativo del Estado, aunque se reconoce que tendrá un impacto en la jornada política dada su trascendencia simbólica y deportiva.
El Presidente seguirá el partido desde la Quinta de Olivos, acompañado por Karina Milei. En su entorno aseguran que el mandatario mantendrá el perfil bajo que ha llevado durante el Mundial, con el fin de evitar interpretaciones de utilización política de la Selección.
Por su parte, algunos miembros del Ejecutivo seguirán el encuentro desde la Casa Rosada. Santiago Caputo estará presente en Balcarce 50, acompañado por la secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzabal, y su asistente, Macarena Alifraco. Hasta el momento, no se ha confirmado si Diego Santilli también seguirá el partido desde la sede gubernamental.
La Casa Rosada combina esta actitud cautelosa con un despliegue preventivo significativo. El Ministerio de Seguridad ha reforzado el operativo en la zona de la embajada británica, con aproximadamente 300 efectivos de la Policía Federal, así como vallas y anillos de seguridad, protegiendo tres objetivos sensibles: la sede diplomática británica, la embajada de Israel y el propio Ministerio de Seguridad.
Desde Balcarce 50 se explica que esta decisión responde al componente simbólico del partido contra Inglaterra, aludiendo a la memoria de Malvinas y a la posibilidad de manifestaciones espontáneas antes o después del encuentro. “Se tomarán precauciones como si fuera un 2 de abril”, indican en el Gobierno.
El Ejecutivo también estará atento a los posibles festejos en el Obelisco y en otras áreas de alta concurrencia de la Ciudad, coordinando esfuerzos entre fuerzas locales y federales para prevenir incidentes, daños a propiedades públicas o situaciones tensas frente a representaciones diplomáticas.
Adicionalmente, se sigue de cerca el evento en Atlanta, donde se disputará la semifinal. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, anunció la presencia de 1600 agentes policiales, y la coordinación del operativo incluye a la FIFA, el FBI, autoridades de Estados Unidos, fuerzas británicas y delegados argentinos de seguridad.
La Casa Rosada también ha sido informada sobre las restricciones en el ingreso al estadio. Las autoridades del evento no permitirán el ingreso de banderas, carteles, camisetas o elementos con mensajes políticos, raciales o provocativos, lo que incluye referencias a Malvinas, según comunicó Monteoliva. Esta decisión ha generado malestar interno. “Tenemos un problema”, es la opinión compartida en los despachos oficiales.
El Gobierno busca gestionar la situación para que el debate sobre las banderas de Malvinas no eclipse el operativo de seguridad. Reiteran que Argentina participa en el esquema como delegación de coordinación y recomendación, aunque las normativas de ingreso al estadio son aplicadas por la organización y las autoridades locales.
En Balcarce 50 se aclara que aún no hay avances concretos respecto a un eventual recibimiento de la Selección en caso de que Argentina alcance la final o gane el Mundial. Se señala que la definición de este asunto se dejará para después de que se resuelva lo deportivo, a pesar de que Milei ya ha ofrecido la Casa Rosada para el festejo.
El Gobierno busca desvincular este ofrecimiento de cualquier gesto de apropiación política. Milei ha afirmado que, si el plantel acepta ir a la Casa Rosada, no estará presente en la foto y ha prometido despejar la sede de funcionarios para que el festejo no tenga interferencias oficiales.
El Ejecutivo reconoce que el partido trasciende lo deportivo, pero ha optado por manejar la situación con cautela: sin asueto, sin actos oficiales vinculados al encuentro y con un operativo de seguridad reforzado, dada la sensibilidad que implica el cruce. La prioridad seguirá siendo la seguridad pública, mientras que la política quedará dividida entre Olivos, Balcarce 50 y las oficinas de cada ministro.



















