En el texto oficial, la organización que gestiona el fútbol en Europa, presidida por Aleksander Ceferin, sostiene que “la decisión tomada ayer de suspender durante un período de prueba de un año la aplicación de la suspensión automática de un partido tras la tarjeta roja mostrada al jugador Folarin Balogun cruzó una línea roja”.
La UEFA argumentó que esta decisión transforma en algo excepcional una norma que, en este caso, es clara y no admite interpretaciones: la automática suspensión de un encuentro tras un hecho de expulsión. Según la UEFA, este tipo de sanción no debería ser considerada como una opción discrecional ni debería depender de la decisión de otro organismo para su implementación. Se resalta que se trata de un principio establecido en los reglamentarios que no puede estar sujeto a excepciones, especialmente en medio de una competencia importante.
El comunicado enfatizó que otros futbolistas en situaciones similares en la misma competición cumplieron su sanción sin inconvenientes, lo que hace que modificar la norma en este momento comprometa la igualdad de condiciones en el torneo. La UEFA también advirtió que, cuando la estabilidad de las reglas se ve comprometida por quienes deben velar por ellas, se pone en peligro la integridad del deporte y se debilita la credibilidad del torneo. Además, esta decisión sentará un precedente que podría alterar el tratamiento de situaciones análogas en el futuro.
La UEFA relacionó la controversia con el impacto más amplio que las reglas tienen sobre el fútbol en general, subrayando que este deporte se basa en normas que garantizan una competencia justa, honesta y transparente. La legitimidad del fútbol mundial se fundamenta en que se juega bajo las mismas reglas en todos los lugares.
El comunicado también destacó que ningún torneo puede considerarse un evento aislado y que, dado que se trata de la Copa del Mundo, las decisiones tomadas pueden tener efectos positivos o negativos en el deporte en su totalidad.
En un cierre contundente, el organismo se manifestó sobre el incidente relacionado con Balogun al expresar: “Expresamos nuestra incredulidad ante una decisión tan sin precedentes, incomprensible e injustificable”.
Balogun había recibido la tarjeta roja por un pisotón al defensor bosnio Tarik Muharemovic en el minuto 64 del mencionado encuentro, lo que, según las reglas, lo inhabilitaría para participar en el partido de octavos contra Bélgica que se disputará hoy. Sin embargo, la FIFA decidió suspender su sanción, permitiéndole estar a disposición del entrenador estadounidense, Mauricio Pochettino.
La decisión de la FIFA también generó reacciones en el ámbito político. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su agradecimiento a la FIFA, afirmando en su red social que era una corrección de una



















