Este anuncio se produce un mes después de que otra agencia realizara una mejora similar, lo que podría anticipar un repunte en los precios de los bonos y acciones argentinas en los próximos días. A pesar de la noticia, que se conoció tras el cierre del mercado y no impactó inmediatamente en los precios, el riesgo país finalizó en 503 puntos básicos, mientras que el índice Merval también cayó, en un contexto adverso para los mercados globales, marcado por incertidumbres sobre el impacto de la guerra en la inflación estadounidense y la viabilidad de las inversiones en inteligencia artificial.
El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció la noticia, a lo que el presidente, Javier Milei, reaccionó en la red social X , afirmando: “Haciendo a la Argentina Grande nuevamente”.
La calificación soberana de la deuda argentina en moneda extranjera y en pesos ascendió de “CCC+/C” a “B-/B”, lo que implica un cambio de una situación de “vulnerabilidad” con riesgos de impago a un estado con vulnerabilidades persistentes pero reducidas, y una mayor certeza en el cumplimiento de los compromisos. “La reducción de las vulnerabilidades económicas de Argentina y la mejora gradual de su liquidez externa sientan las bases para una recuperación económica continua”, afirmó S&P en su comunicado.
Argentina había mantenido esta calificación hasta el gobierno de Alberto Fernández, habiéndola recibido en B- durante la gestión de Mauricio Macri, pero bajó a niveles más críticos en abril de 2020, cuando el país entró en default tras suspender el pago de bonos bajo legislación extranjera, previo a la reestructuración liderada por Martín Guzmán como ministro de Economía.
“El Gobierno ha logrado un mejor acceso a liquidez para cumplir con su deuda, gracias a los superávits fiscales continuos y a la reducción de desequilibrios económicos, incluida la menor inflación”, destacó la calificadora. La perspectiva de estabilidad que otorga S&P “equilibra los riesgos de las persistentes vulnerabilidades económicas con resultados fiscales positivos y otras medidas que mejoran la liquidez del Gobierno”.
La calificadora pronostica que Argentina “continuará con su programa de austeridad fiscal, mientras el Banco Central fortalece sus reservas de divisas, lo que permitirá sostener el crecimiento económico y reducir la inflación”.
Como es habitual, S&P esbozó dos escenarios para el futuro. En un contexto “desfavorable”, podría recortar la calificación en el próximo año si se revierte el progreso en la estabilización económica o si el Gobierno lleva a cabo un canje de deuda problemático. Por el contrario, en un escenario “alcista”, la agencia podría aumentar la calificación en un plazo de 18 a 24 meses si se evidencia mayor certidumbre en las políticas a mediano plazo, lo que facilitaría un acceso sostenido a la liquidez externa y limitaría la inestabilidad económica. “Esto probablemente ocurriría en un marco de crecimiento económico, un compromiso sostenido con la ancla fiscal, y una gestión efectiva de la inflación y el tipo de cambio”, señalaron.
Por otra parte, la Ciudad de Buenos Aires también recibió un incremento en la calificación crediticia de su deuda, con Moody’s mejorando su nota de emisor tanto en moneda local como extranjera, de AA+ a AAA. “Esto nos permite alcanzar una sólida reputación crediticia, condición necesaria para acceder a financiamiento de bajo costo, multiplicando nuestra capacidad de inversión”, aseguró el ministro de Hacienda de la Ciudad, Gustavo Arengo. En mayo, la Ciudad había emitido un título en el mercado internacional a 10 años con una tasa del 7% anual.




















