Esta reunión también tiene como objetivo demostrar unidad interna en un momento en que la Casa Rosada intenta desviar la atención pública sobre el patrimonio de uno de los funcionarios más cercanos a Javier Milei.
La convocatoria coincide con el inicio del Mundial, un contexto que el oficialismo considera favorable para disminuir la relevancia del caso. Además, se produce el día en que Patricia Bullrich cumple 70 años, y su postura en la foto de unidad será observada como un indicador del equilibrio dentro del gabinete libertario.
La reunión, impulsada por Adorni, contará con la participación de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el asesor presidencial, Santiago Caputo; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; la jefa de bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich; el ministro del Interior, Diego Santilli; el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt; y el subsecretario de Gestión, Eduardo “Lule” Menem.
El único ausente confirmado es el ministro de Economía, Luis Caputo, quien, según su entorno, está de viaje por “asuntos personales”. La comunicación anticipada fue relevante, dado que una ausencia previa había suscitado especulaciones sobre su desacuerdo con la mesa y la divulgación de comentarios privados en otras reuniones.
Adorni logró presentar su declaración jurada después de varias idas y vueltas. Con este paso, el jefe de Gabinete intentó cerrar una de las polémicas que más desgaste ha ocasionado al Gobierno.
Sin embargo, la presentación del documento no ha puesto fin al episodio, sino que ha generado incomodidad en el oficialismo. Aunque Adorni explicó las inconsistencias en su patrimonio y defendió su inclusión en el régimen simplificado de Ganancias, el clima en la Casa Rosada es de cautela.
La mayoría de los miembros del Gobierno optaron por no hacer declaraciones públicas y esperaron a ver cómo se desarrollan los acontecimientos antes de involucrarse en una controversia que todavía presenta implicaciones judiciales. Salvo algunas manifestaciones aisladas, el apoyo dentro del Gabinete ha sido escaso, y la estrategia parece ser que Adorni asuma su propia defensa política y mediática.
Uno de los puntos más destacados fue que Adorni y su esposa se inscribieron en el Régimen Simplificado de Ganancias, establecido en la ley de inocencia fiscal, promovida por la misma administración. Su entorno sostiene que esta decisión buscó facilitar la presentación impositiva y rechazan la idea de que se tratara de un mecanismo para regularizar fondos o activos no declarados.
Esta es la narrativa que el oficialismo intenta establecer: según el equipo de Adorni, la inclusión en el sistema tributario responde a una simplificación administrativa, no a una regularización de activos ocultos. Esta explicación fue reiterada a lo largo del miércoles por voces del oficialismo.
Previo a la reunión, la atención también se centra en Patricia Bullrich. La exministra de Seguridad adopta un perfil más reservado en la discusión sobre asuntos patrimoniales, y su participación en el encuentro será interpretada como un símbolo de su posición en el oficialismo.
La relación entre Adorni y Bullrich no es del todo óptima. Aunque en público mantienen una postura conciliadora, en privado no dudan en señalar sus diferencias. Bullrich ha expresado que ha sido objeto de maniobras por parte del entorno de Adorni durante la primera parte del año, mientras que Adorni recuerda la presión que le ejerció públicamente hace un mes para que adelantara la presentación de su declaración jurada.
Por este motivo, quienes colaboraron con Adorni en los últimos días consideran que su reciente presencia pública buscaba explicar su situación y, en parte, cumplir con el requerimiento de la senadora libertaria. “El mensaje de ayer tiene como destinataria oculta a Pato. Manuel se siente fuerte dentro del Gabinete y piensa que no lo podrán desbancar. Así que, mientras siga ahí, tendrán que convivir con él”, explican.
Bullrich mantiene una posición particular en la coalición gobernante, respaldada por su base política y por una relación fluctuante con varios sectores libertarios. Por ello, sus movimientos son observados tanto por sus aliados como por aquellos que prefieren limitar su influencia en la toma de decisiones.
La reunión del jueves no se restringirá únicamente a la crisis relacionada con Adorni. También se abordarán la agenda parlamentaria y los principales desafíos de gestión para el segundo semestre, con la esperanza de devolver la atención a los temas económicos y administrativos después de días marcados por la controversia patrimonial.
Este encuentro parece más un acto político que una mera formalidad. Con la declaración jurada presentada, el Gobierno buscará proyectar una imagen de normalidad y unidad, mientras persiste la duda sobre si todos los miembros de la coalición oficial podrán presentar una imagen cohesionada con el mismo entusiasmo.




















