Desde Adcap Grupo Financiero señalaron que la reciente subida de Argentina en su calificación de CCC+ a B- podría haber generado un “círculo virtuoso”. Sin embargo, esta calificación aún se encuentra por debajo de la mejor nota alcanzada durante la gestión de Mauricio Macri. Posteriormente, la crisis cambiaria y la intervención del FMI llevaron al país a una situación de default.
La disminución del riesgo país se relaciona con la oportunidad de obtener financiamiento internacional. En este contexto, Ecuador emitió la semana pasada bonos por un total de USD 1.000 millones en el mercado internacional, ofreciendo un rendimiento del 8,5% anual en dólares. Esta noticia tiene relevancia ya que Ecuador, según Fitch, tiene la misma calificación crediticia que Argentina, aunque desde hace más tiempo.
Los bonos ecuatorianos experimentaron una demanda siete veces superior al monto ofrecido, alcanzando los USD 7.000 millones para los bonos con vencimiento en 2034 y 2039. Esto indica que un número considerable de inversores busca estas opciones para obtener mayores rendimientos, incluso si eso implica asumir más riesgos.
La transición de la calificación de los países del grupo “C” al grupo “B” no es un proceso sencillo. Significa la posibilidad de acceder a un conjunto mucho más amplio de fondos de inversión que no pueden invertir en activos altamente especulativos. Así, una mejora en la calificación podría facilitar la captación de nuevos recursos de este sector de inversores internacionales.
A pesar de la reciente reducción en el riesgo país, la deuda argentina aún presenta rendimientos que oscilan entre el 9% y el 10% anual en dólares. El equipo económico prevé obtener tasas más bajas para el financiamiento en los mercados.
Jaime Reusche, vicepresidente de Moody’s y responsable de la calificación de Argentina, destacó la decisión del Gobierno de no apresurarse en una colocación de deuda en el mercado internacional: “Si la tasa sigue muy alta para Argentina, lo más sensato es buscar alternativas de financiamiento más baratas, como a través de garantías de organismos internacionales. Nos parece adecuada esa decisión”.
Por otro lado, la Ciudad de Buenos Aires logró la semana pasada una emisión histórica al colocar una nueva serie del bono Tango en el mercado internacional, ofreciendo una tasa de 7,3% anual en dólares por un plazo de diez años. Se colocaron USD 500 millones, aunque la demanda excedió los USD 3.000 millones, lo que evidencia el interés por este tipo de colocaciones.
Mientras el Gobierno opte por evitar endeudarse a tasas elevadas, se beneficia de estas colocaciones.




















