En la exclusiva colina de Posillipo y junto al paseo marítimo, esos tres espacios fueron escenario de la vida familiar, las gestiones contractuales y los encuentros sociales del capitán del Napoli. Agustín Creevy, ex figura de Los Pumas y hoy reconocido youtuber, visitó la ciudad que quedó para siempre ligada a Maradona con motivo de su cumpleaños número 66.
La vivienda donde se instaló Diego está en el número 3/1 de Via Scipione Capece, en una zona residencial elevada desde la que se ve el Vesubio y el golfo de Nápoles. La dirigencia del club, encabezada entonces por Corrado Ferlaino, le facilitó inicialmente el inmueble, que pertenecía a la familia del ingeniero Raffaele Tranchese.
“Tenía Guille el primero y Diego el segundo”, contó Creevy en un video publicado en su canal de YouTube. También mostró una placa en una de las paredes exteriores, con el rostro de Pelusa y la inscripción 1984-1991, los años en que el Diez vivió allí.
Maradona ocupó todo el último piso al unir dos propiedades contiguas. En el sector que daba a la terraza principal estaba la residencia familiar, donde vivió con su esposa, Claudia Villafañe, y crecieron sus hijas, Dalma y Gianinna. En la otra ala funcionaban las oficinas de representación, coordinadas por su colaborador Gianni Aiello, además de habitaciones para familiares, invitados y el propio Coppola.
En el mismo complejo vivían otros integrantes del plantel profesional. El defensor Ciro Ferrara ocupaba la planta baja, mientras que Maradona hizo instalar un gimnasio privado en el subsuelo para complementar los entrenamientos del club. A menos de dos kilómetros, en Via Catullo 11, se encuentra el Hotel Paradiso, ubicado también sobre los acantilados de Posillipo. Su cercanía con el departamento lo convirtió en una segunda base de operaciones para Coppola durante sus visitas a Italia. El histórico representante de Diego se lo explicó a Creevy cuando este pasó por el hotel.
El establecimiento tenía terrazas con vistas panorámicas al mar y ofrecía un ámbito reservado para organizar reuniones comerciales y compromisos ajenos al fútbol, lejos de la atención pública que rodeaba al centro de entrenamiento de Soccavo. Coppola recurría a sus salones y suites para coordinar patrocinios, entrevistas y encuentros privados que exigían estrictas medidas de seguridad.
Las crónicas de la época señalaron que el hotel solía ser un punto de reunión antes de compromisos importantes y una parada intermedia en los traslados nocturnos de la comitiva de Maradona por Nápoles. Allí, Creevy se cruzó con uno de los miles de hinchas napolitanos del astro. “Diego es como Dios. Porque él le dio una revancha al pueblo napolitano. Íbamos al norte de Italia contra la Juve, Milan o Verona, que insultaban al pueblo napolitano. Y él se peleó contra todos”, dijo.
Por indicación de Coppola, el ex rugbier fue después a otro lugar que Maradona solía visitar. Ciro a Mergellina, restaurante y pizzería tradicional ubicado en el número 21 de Via Mergellina, frente al puerto deportivo, era el sitio gastronómico preferido de su entorno. El local, atendido por la familia Fummo, recibía habitualmente a la comitiva a altas horas de la noche para evitar aglomeraciones en el salón.
Según relatos gastronómicos italianos, el personal juntaba cuatro mesas, de la 17 a la 20, para recibir grupos de entre 10 y 20 personas. A esas reuniones asistían Maradona, Claudia Villafañe, Coppola y allegados, que pedían platos de la cocina regional de mar y pizzas tradicionales. La ubicación permitía llegar rápidamente en auto a la subida de Posillipo y facilitaba los operativos de entrada y salida del astro en la bahía napolitana.
Durante la visita, Creevy conversó con el hijo del dueño y con el propio propietario, quien le mostró una sala reservada que Diego utilizaba para comer con sus allegados en uno de los restaurantes tradicionales de la ciudad que se enamoró de Maradona. “Amigo de todos. Hacía beneficencia. Teníamos que cerrar la puerta porque había muchísima gente”, recordó el encargado.
La etapa de Maradona en el Napoli cambió la historia deportiva del sur de Italia. El argentino disputó 259 partidos oficiales, convirtió 115 goles y ganó cinco títulos de primer nivel. Su llegada desde el FC Barcelona puso al club napolitano en el centro del fútbol europeo durante siete temporadas consecutivas.
Desde su multitudinaria presentación en el estadio San Paolo, en julio de 1984, hasta su despedida, en marzo de 1991, jugó principalmente en la Serie A, donde sumó 188 partidos. También disputó 46 encuentros de la Copa Italia y 25 partidos internacionales organizados por la UEFA, entre la Copa de Europa, la Copa UEFA y la Recopa continental.
La regularidad del capitán contribuyó a que el equipo se mantuviera entre los principales competidores de la liga. En esos siete años, el Napoli terminó entre los dos primeros puestos en cuatro temporadas, un resultado inédito para el club hasta entonces.
Maradona ganó cinco trofeos oficiales con la camiseta celeste. El primero llegó en la temporada 1986-87, con el Scudetto de la Serie A, el primero en los 61 años de historia de la institución. Ese mismo curso, el equipo obtuvo la Copa Italia tras ganar los 13 partidos que disputó en el torneo y consiguió el único doblete nacional de la historia del club napolitano.
El éxito internacional llegó en la temporada 1988-89, cuando el Napoli ganó la Copa UEFA al superar al VfB Stuttgart de Alemania en una final a doble partido. Al año siguiente recuperó el título local al conquistar el Scudetto 1989-90, tras una ajustada disputa con el AC Milan. La serie de títulos se completó a fines de 1990 con la Supercopa de Italia, obtenida tras vencer por 5 a 1 a la Juventus en el estadio San Paolo, que hoy lleva el nombre de Maradona.



















