Ante la situación, el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires intervino y convocó a la compañía a una audiencia para este lunes, con el objetivo de que presente una propuesta concreta para resolver el conflicto laboral.
La historia de Valmax comenzó en 1980, cuando el austríaco Peter Ploder fundó la empresa y desarrolló un producto que todavía no se fabricaba localmente: la solución fisiológica en formato monodosis. La iniciativa permitió introducir un nuevo segmento en el mercado farmacéutico argentino, tanto a través de su propia marca como mediante la elaboración de productos para terceros.
Con el tiempo, el laboratorio también consolidó su presencia con Valmafilo, una línea de lágrimas artificiales en gotas oftalmológicas que, junto con las ampollas de solución fisiológica, se convirtió en uno de sus principales productos. Ploder desarrolló su carrera profesional en Argentina, donde se graduó como farmacéutico en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y se estableció en la localidad bonaerense de Haedo.
En febrero de 2014, el fundador vendió el 66,6% de su participación a su socio Alfredo Delgado, quien hasta entonces poseía el 33,3% restante. Con Delgado al frente de la compañía, sus hijos, Cristian y Javier, se incorporaron al directorio. La empresa reorientó entonces su actividad hacia la elaboración de productos líquidos y semisólidos, estériles y no estériles, para terceros.
Durante esa etapa, Valmax impulsó una estrategia de expansión que incluyó el desarrollo de productos bajo su propia marca, la fabricación para otras empresas y la participación en licitaciones públicas para convertirse en proveedora del Estado. Según fuentes cercanas a la empresa y a los trabajadores, el incremento de la producción se llevó adelante con una plantilla que se mantuvo entre 60 y 70 empleados.
Sin embargo, la estrategia habría generado una acumulación de mercadería que coincidió con una caída de la demanda. De acuerdo con las mismas fuentes, farmacias, hospitales y droguerías comenzaron a reducir sus compras, mientras que la dependencia de las contrataciones estatales sumó dificultades por las demoras habituales en los pagos.
La compañía cuenta actualmente con stock suficiente para abastecer la demanda hasta fin de año, según la información proporcionada. En ese contexto, decidió detener la producción y desvincular a unos 30 trabajadores, aproximadamente la mitad de su personal. La situación también incluye el bloqueo del acceso a la planta de Ituzaingó.
Los problemas salariales quedaron expuestos el 30 de abril, cuando la empresa comunicó internamente que el “complejo contexto económico y la situación financiera actual” la obligaban a dividir el pago de los haberes. El cronograma inicial establecía el desembolso del 50% el 7 de mayo y la cancelación del saldo restante el día 20 de ese mes.
Lo que se había presentado como una medida excepcional se convirtió, según los trabajadores, en una práctica habitual. Aseguran que la empresa no volvió a pagar los salarios completos en una sola fecha y que, con el paso del tiempo, también dejó de cumplir los plazos acordados. Actualmente, permanece pendiente el 50% de los haberes del último mes y no se informó cuándo se regularizará la deuda.
Los registros de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA) reflejan la magnitud de las dificultades financieras. Valmax acumula 196 cheques rechazados por falta de fondos, por un monto total de $156.526.850. Según los datos mencionados, los rechazos no responden a defectos formales ni a problemas de registración, sino a la insuficiencia de dinero disponible en las cuentas de la compañía.




















