En una conversación, Trezeguet se refirió a la narrativa que circuló entre los aficionados: que había puesto fin a su matrimonio para cumplir el anhelo de vestir la camiseta de River. El ex campeón mundial aclaró que su separación ya era un proceso en curso antes de recibir la propuesta del club.
“Yo estaba en pleno divorcio”, comentó Trezeguet al recordar su situación en ese entonces. Detalló que el proceso había comenzado en 2010 y, en ese contexto, se trasladó a Emiratos Árabes Unidos con la intención de evaluar una posible reconciliación.
El ex delantero aclaró que su tiempo en Emiratos fue breve, ya que los torneos locales comenzaban en octubre debido a las altas temperaturas y al calendario específico de las festividades musulmanas. Por ello, estuvo aproximadamente dos meses allí antes de tener la oportunidad de unirse a River Plate.
Cuando recibió el llamado, comentó que no mantuvo una conversación previa con su entonces esposa sobre una posible mudanza a Buenos Aires. “Me voy a River y me voy a Argentina”, resumió sobre la decisión que tomó, firmando un mes después el acuerdo que lo convirtió en uno de los refuerzos clave del equipo que aspiraba a regresar a la Primera División.
En aquel momento, el club atravesaba una situación deportiva compleja tras su descenso a la Primera B Nacional. Trezeguet, quien había pasado gran parte de su carrera en Europa y había sido campeón del mundo con Francia, eligió unirse a un equipo que tenía como único objetivo el ascenso. “Yo me vine a River porque quería cumplir mi sueño y nadie ni nada me lo iba a impedir”, enfatizó. También admitió que sus padres manifestaron ciertas preocupaciones sobre su regreso al país, considerando el clima tenso que rodeaba al club.
El actual representante y director de relaciones institucionales de River a nivel global mencionó que la opinión familiar puede ser relevante al tomar decisiones, pero en su caso, decidió priorizar su elección personal. “Soy de los que creen que cuando uno va a un club la opinión familiar es importante, pero también al mismo tiempo es algo propio”, argumentó. Trezeguet destacó que el bienestar del jugador repercute en su entorno cercano; sin embargo, en esa ocasión, no contó con el apoyo necesario. “Yo no tuve ese acompañamiento, entonces fue una decisión también que me empujó a divorciarme y venir a River”, expresó, relacionando ambos procesos, aunque rechazando la idea de que la ruptura fuera una causa directa de su llegada al club.
Su llegada se produjo a un plantel que ya contaba con referentes decididos a devolver a River a la máxima categoría, entre ellos Cavenaghi y Domínguez, quienes habían regresado al club al inicio de la campaña en la Segunda División.
Durante esa temporada, surgieron rumores sobre supuestos conflictos entre Trezeguet, Cavenaghi y Domínguez. Los tres compartían protagonismo en el ataque y eran figuras importantes en el vestuario. Trezeguet afirmó que esas diferencias nunca culminaron en una disputa personal.
El delantero valoró el recorrido de Cavenaghi y Domínguez antes de su llegada. “Chori y Fernando fueron dos emblemáticos”, afirmó. También destacó que ambos se habían sumado desde el comienzo del proceso y conocían a fondo la situación del club tras el descenso.
Trezeguet aseveró que se integró a un grupo que ya había enfrentado seis meses de intensa exigencia. Aunque reconoció que existían debates sobre aspectos futbolísticos, los consideró normales en un plantel con jugadores experimentados y un objetivo común. “Nuestra fuerza también era no estar todos de acuerdo en el modo, en el método o en el funcionamiento”, afirmó. Según sus palabras, el entrenador tomaba en cuenta las opiniones de los referentes antes de decidir. Para Trezeguet, los rumores externos no alteraron la convivencia interna. “Para mí lo más importante era el diálogo interno nuestro”, comentó, desmintiendo cualquier enfrentamiento con Cavenaghi o Domínguez y afirmando que se mantuvo el respeto entre los miembros del grupo.
“Lo que he tenido que hablar con Fernando, con Chori, con Leo, con Maidana, los referentes, lo he hablado abiertamente”, aseguró. Añadió que podía coincidir o divergir con sus compañeros, pero que esas conversaciones eran parte de la dinámica del equipo.
Trezeguet también abordó la salida de Cavenaghi y Domínguez a mediados de 2012, tras el ascenso. Frente a las versiones que lo vinculaban a esa decisión, fue categórico: indicó que nunca intervino en la continuidad o salida de un compañero. “Hubo una equivocación grande en el modo, en las maneras, en situaciones”, consideró sobre ese desenlace. No obstante, evitó señalar responsabilidades concretas, señalando que las decisiones recaían en la dirigencia y, eventualmente, en el cuerpo técnico.
El ex delantero comentó que no tenía conocimiento sobre el grado de participación que pudieron haber tenido el entonces presidente Daniel Passarella o el entrenador Matías Almeyda. “Yo no decidí nunca”, afirmó. Trezeguet subrayó que Cavenaghi y Domínguez merecían un trato diferente debido a lo que representaron durante la etapa de River en la segunda categoría. “Vinieron en un momento en el cual seguramente otros no quisieron venir”, concluyó.



















