El uso de medicamentos agonistas del receptor GLP-1 entre adultos que no cuentan con una indicación aprobada para recibirlos aumentó de manera marcada en Estados Unidos entre 2021 y 2025. Un estudio analizó esta tendencia y encontró que las prescripciones se concentraron principalmente en mujeres, personas blancas, pacientes con seguro privado y habitantes de zonas con menor vulnerabilidad social.
La investigación, publicada en una revista científica especializada en obesidad, analizó registros electrónicos de salud y se enfocó en adultos a los que se les habían indicado inyecciones de liraglutida, semaglutida o tirzepatida sin una justificación aprobada, como diabetes tipo 2 u obesidad con comorbilidades.
Sobre una población de 92.415.648 adultos sin indicaciones aprobadas, 1.133.953 recibieron alguno de estos medicamentos, lo que representa el 1,2%. La proporción pasó del 0,11% en 2021 al 1,5% en 2025, equivalente a un aumento de 13,6 veces.
Entre quienes recibieron las prescripciones, el índice de masa corporal promedio fue de 25,9 kg/m², frente a 24,5 kg/m² entre quienes no las recibieron. El 85,5% eran mujeres y el 60% correspondía a personas blancas.
El análisis también detectó diferencias en las condiciones de salud. La hipertensión y la dislipidemia aparecieron con mayor frecuencia entre quienes recibieron estos medicamentos, mientras que las enfermedades cardiovasculares y la insuficiencia cardíaca fueron menos habituales.
Uno de los datos destacados del estudio es que el 35,1% de los pacientes que recibieron un GLP-1 sin una indicación aprobada presentaba un índice de masa corporal dentro del rango considerado normal. En ese grupo, además, los trastornos de la alimentación tuvieron una mayor prevalencia: 1,8%, frente al 0,3% registrado entre quienes tenían otras características.
El uso de estos tratamientos también estuvo relacionado con menores niveles de vulnerabilidad social y con la cobertura de seguros privados. Los investigadores señalaron que la expansión de las prescripciones alcanzó de manera desproporcionada a sectores socioeconómicamente favorecidos, incluso a personas que no presentaban obesidad.
El perfil de riesgo y beneficio de los GLP-1 en estas poblaciones todavía no está definido. El estudio remarcó que el interés por estos medicamentos y por la pérdida de peso también se extendió entre personas que no cuentan con una indicación aprobada para utilizarlos.
La difusión de estos tratamientos también se refleja en su presencia dentro del mercado farmacéutico mundial. Una encuesta internacional señaló que, durante 2025, cuatro de los diez medicamentos con mayores ventas globales pertenecieron al grupo de tratamientos destinados a la diabetes y la obesidad.
La investigación sobre el uso de estos fármacos se desarrolla además en un contexto de diferencias importantes en el nivel de conocimiento según el país. En Argentina, el 16% de la población afirmó haber escuchado hablar de los GLP-1, mientras que en Estados Unidos esa proporción alcanzó el 74%.
Los resultados también ponen el foco en la manera en que se construye la percepción sobre estos medicamentos. El interés ya no se limita a los ámbitos médicos y farmacéuticos, sino que también se extiende a las redes sociales, los influencers, la telemedicina y las comunidades online.
El fenómeno, según el análisis, excede la cuestión del descenso de peso y se relaciona con distintos aspectos vinculados con la salud, la prevención, la longevidad, el consumo y las decisiones personales. En ese escenario, los pacientes tienen un acceso cada vez mayor a información y participan de manera más activa en las decisiones relacionadas con estos tratamientos.




















