Tras el empate 1-1 contra San Pablo, el entrenador de Boca optó por un enfoque diferente y decidió otorgar descanso a sus jugadores. El Vasco busca cada instante para que sus futbolistas puedan recuperar energías. Aunque el momento actual esté lleno de alegría, no se considera el riesgo que conlleva el futuro, cuando llegarán los desafíos más críticos, que pueden incluir quedarse sin recursos en los momentos más cruciales.
El calendario que enfrenta el equipo es bastante exigente. En junio disputó cuatro encuentros, en agosto sumó otros ocho y en septiembre ya tiene cinco partidos en su haber. “Llevamos tres meses y estamos vivos en todas las competencias. Venimos de un trajín largo, de jugar todas finales”, reflexionó el Vasco en los pasillos del estadio. El equipo, que ha jugado 17 partidos, siente el desgaste, además de contar con varias bajas por lesiones, incluyendo a su capitán Leandro Paredes, quien ha estado recuperándose.
Por esta razón, en el vestuario, en medio de las celebraciones tras la victoria sobre San Pablo, el Vasco decidió permanecer en Brasil para garantizar el descanso necesario. El plan incluye un entrenamiento ligero y, después de almorzar, regresar a Buenos Aires para seguir con la recuperación. “Nos vamos a quedar, vamos a hacer noche, porque es muy tarde, llegamos muy temprano allá. Y la recuperación no es la ideal. Trataremos de salir tipo dos y media, si el tráfico lo permite”, aseguró el DT, quien agregó: “Si salíamos después del partido, íbamos a llegar a las 7 de la mañana, había que entrenarse a la tarde allá. Preferimos que entrenen aquí, que hagan la recuperación los que jugaron más de 45 minutos y cuando lleguen allá, ya se van con sus familias”.
El Vasco ha demostrado que toma decisiones audaces y reflexivas. Su regreso al club tras 10 años lo encuentra con una mentalidad más madura y ha logrado más aciertos que errores. Como si la derrota en la primera fecha ante Deportivo Riestra hubiera aclarado sus ideas, ha evitado realizar cambios masivos en el equipo, excepto en el último encuentro frente a Central Córdoba, donde el equipo alternativo se impuso sin dificultad. Las decisiones de alinear a Jagger Herrera y Leandro Lozano le han dado resultado en Brasil, poco a poco configurando a Boca como un equipo serio, organizado, que sabe jugar y exhibe una mezcla de determinación y serenidad.
“Vamos a festejar, están festejando en el vestuario, pero ya en el avión hay que calmarse y pensar en San Lorenzo. La liga es algo que tenemos que seguir mejorando y estar más cerca de los primeros puestos”, indicó Arruabarrena en la madrugada del martes. El siguiente desafío será visitar al Ciclón en el Nuevo Gasómetro el domingo, y posteriormente se trasladará a Rosario para enfrentarse a Racing en los cuartos de final de la Copa Argentina, durante la fecha FIFA, que podría generar más complicaciones con convocatorias de algunos jugadores a sus selecciones. Para octubre, tiene programados otros seis partidos, incluyendo la serie de semifinales con Vasco da Gama y el Superclásico coincidiendo con el primero de noviembre.
Es crucial para el equipo recuperar a sus jugadores tras el esfuerzo realizado en un campo complicado por la lluvia y de dimensiones amplias como el del Morumbí. Además, el peso del desgaste físico se agrava con la presión mental. Boca debe cuidar no solo la condición física, sino también la salud mental de sus futbolistas. A pesar de perder a Kevin Zenón, transferido a México, y a Tomás Aranda debido a una fractura de peroné, el Vasco sigue potenciando a sus jugadores: se le han dado minutos a Enner Valencia para que recupere su forma, Angel Romero volvió a brillar en el Morumbí después de su doblete ante Central Córdoba, Alan Velasco se consolidó en el medio y Milton Delgado ha superado un desgarro y ha sido clave en el centro del campo. Además, la ventana de recuperación incluye a Ayrton Costa y Rodrigo Battaglia, que regresa tras 9 meses de una lesión en el tendón de Aquiles. Boca sigue vigente y luchando en cada torneo. El equipo ha acumulado 13 partidos sin conocer la derrota y se prepara para afrontar con ambición un calendario demandante.




















