En lo que va de 2026, los depósitos transaccionales acumulan una caída real del 11,7%, mientras que los depósitos a plazo fijo muestran una baja del 0,3%. Al mismo tiempo, los fondos money market, que ofrecen disponibilidad rápida de los recursos e invierten en instrumentos como plazos fijos, crecieron 10% en términos reales durante el año y 19,2% respecto del mismo período del año anterior.
El comportamiento de las tasas también influye sobre las decisiones de los depositantes. Durante agosto, el rendimiento promedio en pesos se ubicó levemente por encima de la inflación para los depósitos a plazo fijo, mientras que resultó negativo en términos reales para los depósitos a la vista.
La evolución de los agregados monetarios muestra además una desaceleración en el crecimiento de los depósitos a plazo fijo y un leve incremento de los depósitos a la vista. Este movimiento estaría relacionado con la reducción de la diferencia entre las tasas ofrecidas por ambos tipos de colocaciones, que favorece una mayor disponibilidad inmediata de los fondos.
En este contexto, la política monetaria mantiene un sesgo contractivo. La base monetaria crece por debajo de la inflación interanual desde mayo, mientras que el comportamiento del agregado M2 —que comprende depósitos en cajas de ahorro, cuentas corrientes y plazos fijos— acompaña esa dinámica.
Entre los factores que condicionan la oferta de fondos aparecen la tendencia a dolarizar los saldos y la competencia entre los bancos y el mercado de capitales. Por el lado de la demanda, inciden la evolución de las tasas de interés, los niveles de mora y el comportamiento de la actividad económica.
El menor dinamismo de los depósitos tampoco se explica únicamente por el rendimiento de las colocaciones. En particular, las empresas y las familias necesitan disponer de una mayor proporción de sus recursos para afrontar gastos corrientes y necesidades de capital de trabajo.
Esto genera una mayor demanda de liquidez y reduce el volumen de dinero que puede permanecer inmovilizado durante períodos determinados. En este escenario, recursos que anteriormente podían permanecer colocados durante 30 días requieren actualmente mayor disponibilidad y flexibilidad.
A esto se suma que varias tasas minoristas se ubican actualmente entre el 17% y el 20% nominal anual, niveles que apenas alcanzan o incluso quedan por debajo de la inflación.
El escenario, por lo tanto, combina una reducción real de los depósitos y del crédito con una mayor preferencia por instrumentos de disponibilidad inmediata. Al mismo tiempo, la evolución de las tasas y las necesidades de liquidez de hogares y empresas condicionan la posibilidad de que los fondos permanezcan colocados a plazos más extensos.




















