La temporada para Racing ha sido complicada, transcurriendo de un prometedor “salto de calidad” en las elecciones hacia una caída libre en la tabla. El equipo se encuentra en el fondo de la zona B del Clausura, con apenas 5 puntos en ocho partidos, acumulando siete encuentros sin victorias (su única victoria fue ante Gimnasia, en la primera fecha). Además, el club ha caído al 24° lugar en la tabla anual, con 26 puntos en 24 partidos disputados. Tanto las estadísticas como los rendimientos muestran un alarmante deterioro en su desempeño.
La situación es desalentadora. De los títulos de la Copa Sudamericana 2024 y la Recopa 2025, que simbolizaban el cierre de la presidencia de Víctor Blanco y el comienzo de la gestión de Diego Milito, Racing ha pasado a tener lo que este último describió como “el piso” de sus objetivos como algo ahora inalcanzable. Por primera vez en 12 temporadas consecutivas de participación en torneos internacionales, el equipo depende de un título este año para evitar no estar en las competiciones el próximo año.
La Copa Argentina, donde se enfrentará a Boca en cuartos de final el 27 de septiembre, se presenta como la vía “más corta” para lograr eludir ese escenario. Sin embargo, la posibilidad de triunfar en tres partidos, donde no es obligatorio ganar en el tiempo reglamentario, se complica ante un equipo que muestra deficiencias significativas: una defensa errática y una preocupante falta de capacidad ofensiva.
Los números son contundentes: en el Clausura, el equipo ha recibido 13 goles y solo ha mantenido su arco en cero en una ocasión (frente a Rosario Central). En el aspecto ofensivo, la situación es igualmente grave, con únicamente siete goles anotados en ocho partidos. Duván Vergara, en un partido contra Tigre, fue el único atacante que logró marcar, y otros delanteros no han conseguido anotar (Adrián Martínez y Tomás Conechny marcaron en la Copa Argentina).
“No soy del tipo de personas que ante la dificultad imaginan que nada va a cambiar o que todo está perdido. El panorama es oscuro, pero me rebelo ante esa realidad. No voy a quedarme tirado, hay que levantarse”, respondió Vojvoda en la conferencia de prensa posterior a la derrota, cuando se le inquirió sobre la posibilidad de concebir un escenario “realista” para la Copa Argentina. A pesar de que los números ponen presión sobre su continuidad, el técnico afirmó sentirse respaldado por Milito y el plantel: “Siento el apoyo de los jugadores y de la dirigencia, pero ese apoyo debemos replicarlo en el campo con resultados”.
Racing no solo sufre por la falta de eficacia en la delantera, sino que los cambios en la defensa se han vuelto comunes. Marcos Rojo es el jugador que más veces ha iniciado en este Clausura (seis), mientras que sus compañeros han variado. Nazareno Colombo fue parte del equipo inicial en las primeras tres fechas del Clausura, pero un error significativo ante Tigre llevó a su pedido de salida del club (aún forma parte del plantel). Marco Di Césare comenzó como titular en el debut de Vojvoda (en la Copa Argentina, frente a Defensa y Justicia) y sufrió una fractura ante Argentinos, en la cuarta fecha.
Además, los juveniles Mateo Martínez y Gonzalo Escudero tuvieron actuaciones correctas en este semestre, incluso siendo titulares juntos contra Independiente Rivadavia. Matías Pérez, un refuerzo proveniente de Cerro Porteño, hizo su debut en la derrota ante Atlético Tucumán, como compañero de Rojo. Si bien la rotación de nombres refleja problemas para establecer una pareja defensiva, hay un problema más profundo: Racing enfrenta situaciones desfavorables que no solo se deben a la calidad de los jugadores.
Un indicio de desconcierto fue el doble cambio realizado a los 30 minutos del partido ante el Decano, cuando Vojvoda reemplazó a Ulises Ortegoza y Matko Miljevic por Matías Zaracho y Gastón Lodico. Si el mediocampo es esencial para el juego, este Racing levanta dudas severas sobre su funcionamiento. “Los jugadores son profesionales y comprenden que todos nos equivocamos; yo no me hago a un lado de eso. Si veo que algo no funciona, cambio enseguida. Y aunque se enojen por salir, el martes tendrán que entrenar nuevamente”, explicó el técnico sobre esas decisiones y sus posibles consecuencias.
Milito ha elogiado públicamente a Vojvoda, y en conversaciones internas ha indicado que el entrenador necesita tiempo para implementar su idea. Sin embargo, las victorias perdidas y el descontento de los hinchas complican los tiempos esperados por el presidente. Racing se medirá ante Huracán el domingo, a las 21.30, en un partido crucial para la continuidad del técnico.
“El técnico sigue”, afirmaron fuentes cercanas a la dirigencia el lunes por la mañana. Sin embargo, si Vojvoda no consigue dar vuelta a esta difícil actualidad, en la mitad de Avellaneda surge otra inquietante interrogante: ¿quién tendría la “espalda” para enfrentar este desafío?
Vojvoda no era el plan A de Milito, ya que Nicolás Diez era el candidato más atractivo para el presidente, pero su contratación implicaba romper su vínculo con Argentinos. Luis Zubeldía, con experiencia en Racing y un perfil adecuado por su promoción histórica de jóvenes talentos, se encuentra sin trabajo, aunque su interés estaría en continuar su carrera en el extranjero.
En esta misma línea, Sebastián Beccacece, otro técnico sin equipo, fue la opción de Milito cuando ocupaba el cargo de director deportivo en la Academia. Se destacaba no solo por su enfoque en el juego, sino también por su interés en desarrollar a los jugadores de la cantera. Tras su experiencia con la selección de Ecuador en el último Mundial, también se encuentra sin club.
Eduardo Coudet, un nombre que resuena por su reciente expulsión de River tras su eliminación en la Copa Sudamericana, es otro técnico sin trabajo y con vínculos con Racing. Coudet fue el líder del equipo que deslumbró en la Superliga 2018/19 y que ganó el Trofeo de Campeones 2019, mientras Milito era director deportivo.
Sin embargo, no siempre compartió la misma visión de juego que Milito. Cuando Coudet visitó el Cilindro como técnico de River, recibió un reconocimiento que no fue entregado por Milito, quien sí había celebrado en el campo a la anterior distinción a Costas por sus 200 partidos en el club.
“Es un momento muy difícil para los jugadores, para la institución y para mí. No voy a ocultar mis responsabilidades, soy el mayor responsable de lo que pasa dentro de la cancha,” concluyó Vojvoda sobre el impacto de sus decisiones, aunque la respuesta del público indica que él no es el principal señalado en este contexto: las críticas se dirigen principalmente hacia Milito, quien nuevamente fue objeto de insultos por parte de distintas partes del estadio.
Para Vojvoda, “no existe una fórmula mágica” para recuperar el camino del triunfo, algo esencial para este Racing tan castigado, pero espera que la frustración de los hinchas, a quienes comprende en su desánimo, derive en una respuesta “con rebeldía” de sus jugadores.

















