A raíz de las irregularidades detectadas, Currenti deberá pagar más de $27 millones al Departamento General de Irrigación. Paralelamente, la investigación analiza el manejo de recursos aportados por la Municipalidad de Guaymallén, especialmente los materiales entregados para trabajos de la Inspección de Cauce y las obras que finalmente fueron ejecutadas.
Las actuaciones internas de Irrigación detectaron distintas situaciones vinculadas con el presunto uso irregular de fondos pertenecientes a los regantes. Entre los hechos investigados aparecen operaciones realizadas mediante el token bancario de una persona fallecida, la construcción de una sede de la Inspección de Cauce en un terreno de propiedad personal y el uso de un tractor perteneciente a su esposa para tareas del organismo, a cambio del mantenimiento y la reposición de neumáticos.
También se investigan cobros realizados a regantes por trabajos que no habrían sido ejecutados y la contratación de varias personas para desarrollar tareas similares.
Los hechos que derivaron en la destitución podrían derivar además en una acusación penal ante la Justicia de Mendoza. Los testimonios incorporados a la investigación describen un presunto manejo irregular de los recursos de la Inspección y plantean dudas sobre el destino de materiales entregados por la Municipalidad de Guaymallén.
De acuerdo con uno de los testimonios, los regantes entregaban dinero en efectivo para financiar obras determinadas. Los pagos quedaban asentados en planillas de Excel y se entregaban comprobantes informales, pero no existía una rendición contable formal. Según la declaración, parte del dinero habría sido utilizado para otros fines y algunas obras habrían sido cobradas pese a no haberse realizado.
La investigación también busca determinar qué ocurrió con materiales de construcción proporcionados por la Municipalidad de Guaymallén, entre ellos hierro, hormigón y combustible. Existen registros de entregas a la Inspección de Cauce, aunque se investiga si todos los materiales llegaron efectivamente al destino previsto.
Los testimonios mencionan materiales que habrían terminado en obras particulares. Entre los casos señalados aparece una construcción ubicada en un barrio donde reside un familiar de un empleado de la Inspección. También se investiga el desvío de un camión cargado con hierro entregado por la Municipalidad hacia un complejo ubicado en Fray Luis Beltrán, donde residiría un familiar de un trabajador de la Inspección.
Otro episodio incorporado a la investigación está relacionado con una camioneta Toyota Hilux de color bordó que apareció en la Inspección luego de la entrega de materiales. Según el testimonio, el vehículo pertenecería a un familiar de una persona vinculada con el destino de esos materiales y Currenti habría solicitado que el seguro fuera gestionado a través de la Inspección.
También se analizan los registros correspondientes al combustible aportado por el municipio. De acuerdo con las declaraciones, parte del combustible habría sido utilizada en vehículos particulares y algunos de los vales de carga no coincidirían con las rendiciones realizadas.
En relación con los cobros a los regantes, Currenti convocaba a vecinos para informar sobre obras previstas, como el revestimiento de canales, y les planteaba la posibilidad de realizar aportes voluntarios o afrontar posteriormente un cobro por parte de Irrigación o del municipio.
Según los testimonios, algunos vecinos comenzaron a pagar antes de que los trabajos se iniciaran y llegaron a abonar varias cuotas sin que las obras fueran realizadas. Los pagos eran registrados en planillas digitales, pero no contaban con una contabilidad formal y los comprobantes entregados fueron cuestionados por su falta de respaldo.
La investigación también puso el foco en posibles superposiciones entre distintas fuentes de financiamiento. En algunos casos se habrían solicitado aportes a los regantes para trabajos que ya contaban con recursos asignados por Irrigación.
Uno de los ejemplos mencionados corresponde a una obra identificada como “ramo 15”. Según los testimonios, varios vecinos realizaron pagos para financiar ese trabajo pese a que ya existían fondos de Irrigación destinados a su ejecución, lo que habría generado un esquema de financiamiento duplicado.
Entre los episodios incorporados a las declaraciones aparece además el presunto uso de dinero de los regantes para solventar un viaje al festival Lollapalooza. Una testigo afirmó que una mujer entregó dinero a Currenti y que este posteriormente lo habría dado a dos empleadas para que asistieran al evento. La declaración no precisó el año ni el monto involucrado y tampoco pudo determinarse si el dinero fue posteriormente reintegrado.
La investigación deberá determinar el alcance de las presuntas irregularidades, el destino de los fondos aportados por los regantes y de los materiales entregados por la Municipalidad de Guaymallén, además de establecer si los hechos que motivaron la destitución de Currenti pueden derivar en responsabilidades penales.




















