Marocco integra el peronismo salteño y forma parte del espacio político que conduce el gobernador Gustavo Sáenz, quien mantuvo vínculos con distintos sectores de la política nacional y acompañó varias iniciativas impulsadas durante la gestión de Javier Milei. Por ese motivo, su planteo generó sorpresa entre los dirigentes presentes y abrió una discusión sobre el escenario interno del peronismo.
Kicillof observa a Sergio Massa como un posible competidor ante la eventualidad de una elección interna. Esa percepción se relaciona con el movimiento político que viene desarrollando el exministro de Economía, quien mantiene reuniones con empresarios, intendentes, gobernadores y legisladores.
Desde su entorno sostienen que su actividad política se intensificó y que mantiene una agenda de encuentros prácticamente permanente, aunque públicamente todavía evita formalizar una candidatura.
Massa también habría tenido influencia en el fracaso de la Ley de Tierras en el Senado. Además, una reunión que reunió a Massa, Kicillof, Máximo Kirchner, presidentes de bloques legislativos nacionales y varios gobernadores habría sido coordinada de manera reservada por el dirigente.
Mientras tanto, el gobernador bonaerense aparece encaminado a competir con los distintos sectores que podrían presentar candidatos en una eventual PASO. Si el peronismo tuviera más de un postulante vinculado al kirchnerismo, Massa podría convertirse en una alternativa con mayor capacidad de articulación para gobernadores y legisladores y también para Cristina Kirchner y Máximo Kirchner.
En distintos sectores del peronismo observan que Massa conserva un nivel de respaldo político considerable y que su capacidad de reunir dirigentes podría convertirse en un factor relevante en una eventual interna. También señalan que mantiene vínculos con dirigentes de distintas provincias y que podría sumar apoyos en Buenos Aires.
Sobre una posible candidatura, cerca de Massa sostienen que el anuncio podría llegar hacia fin de año, aunque sus tiempos políticos suelen extenderse más de lo previsto.
Kicillof, en tanto, cuenta con una ventaja vinculada a su imagen pública. Su perfil relativamente bajo y la ausencia de cuestionamientos relacionados con su familia o con el ejercicio de cargos de poder son considerados elementos favorables en términos de percepción social. Esto no lo convierte necesariamente en un candidato natural, pero distintos estudios de opinión lo ubican con un nivel de aceptación importante.
La comparación entre ambos dirigentes también aparece vinculada a sus estilos políticos y a las críticas que recibe cada uno. En ese contexto, el viaje realizado a Barbados por Massa y Malena Galmarini en un avión privado fue utilizado por sectores del peronismo para cuestionar la imagen del exministro, aunque desde su espacio relativizaron el episodio y lo consideraron un viaje personal.
En el entorno de Kicillof, por su parte, rechazan las críticas que presentan al gobernador como un dirigente excesivamente estatista. Allí sostienen que durante su gestión no se avanzó sobre concesiones privadas ni se produjeron expropiaciones, y defienden su modelo de administración.
También destacan el perfil del gobernador frente a las disputas internas del peronismo. Según dirigentes cercanos a su espacio, Kicillof evita profundizar las confrontaciones con otros sectores y concentra su estrategia en la gestión de la provincia.
El desafío para el gobernador bonaerense está además condicionado por la experiencia de sus antecesores y por las dificultades que implica construir una candidatura presidencial desde la provincia más grande del país. La situación económica y administrativa bonaerense agrega presión sobre su gestión.
En distintas áreas del Estado provincial persisten reclamos por falta de personal y pedidos de mejoras salariales. La Agencia de Recaudación de la provincia de Buenos Aires también atravesó dificultades operativas en distintas localidades y en su sede central de La Plata. Al mismo tiempo, la administración de Kicillof mantiene parte de su programa de obra pública pese a las restricciones presupuestarias.
El escenario dentro del peronismo, sin embargo, comienza a mostrar señales diferentes a las de meses anteriores. La confrontación entre los distintos sectores empieza a combinarse con intentos de alcanzar acuerdos y con movimientos destinados a modificar alianzas políticas tradicionales.
Un ejemplo de esas transformaciones se observa en Misiones, donde el gobernador Hugo Passalacqua tomó distancia de su antiguo referente político, Carlos Rovira. La situación fue comparada con las diferencias que mantiene Kicillof con sectores de La Cámpora.
En paralelo, Sergio Uñac ya cuenta con un candidato en la provincia de Buenos Aires: Leonardo Nardini. Ese sector, que también reúne a Victoria Tolosa Paz y Juan Manuel Olmos, podría terminar presentando dos postulantes, entre ellos la diputada nacional y el intendente de Pilar, Federico Achával.
Así, mientras todavía no hay candidaturas formalmente definidas, el peronismo comienza a reordenar sus piezas y a preparar una eventual competencia interna, con Kicillof y Massa como dos de los nombres que concentran buena parte de las especulaciones.




















