“Los propietarios están enfermos y el hijo no puede hacerse cargo de todo”, comentó Mauricio, uno de los empleados del lugar.
Rey, uno de los otros cuatro trabajadores del bar, expresó su tristeza por la situación. “A fin de mes cierra todo. El café no va a existir más”, indicó. A pesar de estar jubilado, sigue trabajando 12 horas diarias como mozo, cocinero y cafetero desde hace 22 años. “Es tan lindo. Tan ameno”, agregó con emoción.
Una usuaria de X expresó su dolor, diciendo: “Cierra Café Río y también mi corazón”. Esta joven artista solía visitar el lugar semanalmente y comentó que el mozo solía consolarla, diciéndole: “Pero vas a poder seguir escribiendo, no importa el bar”. Para ella, ese café era más como un hogar. “Estoy tan triste que no entro dentro mío”, concluyó.
Fabio Márquez, paisajista, también se refirió al cierre en su cuenta de Instagram, expresando que “todo es dolor”. Mencionó que en el lugar del café local podría abrirse una parrilla, aunque esta información aún no ha sido confirmada.
Al igual que otras confiterías históricas, Río Café Bar se caracteriza por su estética tradicional, con mesas y sillas de madera, además de un imponente mostrador que es el centro de atención. La fachada, con sus amplios ventanales de guillotina, permite ver la esquina de manera clara.
Este café se encuentra a pocos pasos del Hospital Naval y de la sede de la UBA en Ramos Mejía, convirtiéndose en un espacio habitual de encuentro para médicos, familiares de pacientes y estudiantes.
Recientemente, el bar histórico “Los Laureles” de Barracas había anunciado su cierre, generando un gran impacto. Sin embargo, en un giro inesperado, los trabajadores de este bodegón milonguero publicaron en redes sociales una carta titulada: “Sigue abierto”.
“Los Laureles sigue abierto, pero también queremos contarles algo con absoluta sinceridad. Hoy necesitamos más que nunca de ustedes. No es solamente un bar. Es una parte de la historia de Barracas. Es una esquina que atravesó generaciones. Es una mesa donde alguien tomó su primer café, donde otros se enamoraron, conversaron, festejaron, escucharon tango o simplemente encontraron un lugar donde sentirse en casa”, expresa el mensaje.
El texto continúa: “Y todo eso solamente puede seguir existiendo si hay gente que decide entrar por esa puerta. Por eso hoy no queremos pedirles solamente que compartan esta publicación. Queremos invitarlos a formar parte del rescate de Los Laureles. Vengan a tomar un café. Almuerzen con nosotros. Vengan a escuchar música. Traigan a un amigo. Recomiéndennos. Compartan nuestras actividades. Cada mesa ocupada ayuda. Cada café servido ayuda. Cada persona que nos recomienda ayuda”.



















