Todo comenzó con una discusión en la sala que tomó un giro personal, desembocando en que el defensor de Leopoldo Luque le pidiera a Burlando un encuentro fuera del recinto.
Los jueces decidieron interrumpir la audiencia para hablar con ambas partes, pero antes de que pudieran hacerlo, los abogados se confrontaron en un pasillo, gritando y generando la intervención de la policía. Posteriormente, mantuvieron una reunión con el tribunal para abordar el incidente.
El juez Alberto Gaig advirtió a los presentes que, ante cualquier nueva situación conflictiva, los letrados serían expulsados de la sala. Sin más dilaciones, el fiscal Patricio Ferrari continuó con su interrogatorio al testigo Soria, quien ofrecía escasa información en sus respuestas, lo que llevó a que las preguntas fueran más directas con autorización del tribunal.
Mientras los abogados estaban en cuarto intermedio reunidos con el presidente del tribunal tras el altercado, el ambiente seguía tenso. En un giro inesperado, Oneto salió al pasillo e invitó a Burlando a resolver sus diferencias cara a cara, provocando que varios se apresuraran a salir, incluidos agentes policiales.
En el umbral de la sala, los abogados se enfrentaron y casi llegan a la agresión. Tras unos intercambios hitados, el diálogo concluyó en un cruce de insultos:
– “Sos un gil”, lanzó Burlando hacia Oneto.
– “Anda al bailando, payaso de mierda”, respondió el abogado de Luque antes de ser apartado por uno de los fiscales, que intervino en la confrontación.
Este episodio marcó el punto más álgido de tensión entre ambos letrados desde el inicio del juicio. La disputa se intensificó cuando el representante de Dalma y Gianinna solicitó a los jueces que recordaran a un testigo sobre las posibles consecuencias penales de dar un falso testimonio; esto ya había sido mencionado previamente por el tribunal. En este contexto, Oneto sugirió que la solicitud era una amenaza, lo que llevó a Burlando a murmurar que “la amenaza es a tu defendido”, aumentando aún más la tensión en la sala.
Los gritos estallaron cuando Oneto le exigió a Burlando que cesara sus voces en medio de la confrontación. Burlando respondió con un comentario personal, a lo que Oneto replicó: “Irespetuoso. Que me lo diga afuera”. Burlando contraatacó: “Usted está mal de la cabeza”.
El fiscal Cosme Iribarren presentó varios mensajes de chat entre el custodio Soria y el neurocirujano imputado, correspondencias desde el 7 de noviembre de 2020, cuando Diego Maradona se encontraba internado en la Clínica Olivos. En esos mensajes, el personal de seguridad reportaba al médico sobre las visitas que recibía el futbolista.
“Si entra un médico más le entro un arrebato”, comentaba Soria a Luque. Ante la consulta sobre estas interacciones, el testigo argumentó que se trataba de bromas, una justificación que no convenció a fiscales ni jueces, llevando al fiscal Patricio Ferrari a solicitar que Soria fuera considerado testigo hostil. Aunque el tribunal desestimó esta solicitud, la tensión entre las partes continuó escalando.
Oneto afirmó que la insatisfacción de la fiscalía se debía a la respuesta del custodio y que eso no implicaba que estuviera mintiendo. Por su parte, Soria admitió que durante su tiempo en la custodia de Maradona, Luque siempre había sido el médico responsable de su salud. Recordó que en una ocasión, al notar que Diego presentaba problemas de movilidad, alertó sobre su condición, lo que resultó en un traslado a Ipensa, el sanatorio donde fue internado.
El testigo también mencionó que en 2020, Maradona había sido operado de la rodilla y que dificultaba su movilidad, añadiendo que, a pesar de que sabía que no debía consumir alcohol, Maradona continuaba haciéndolo.
Al ingresar a la sala, Soria describió su rol como custodio de Maradona desde 2015, acompañándolo y realizando movimientos logísticos. Señaló que había trabajado en varias de sus residencias, y que siempre supieron que Luque era su médico de confianza.
El ambiente en el juicio se sentía diferente; había más policías de lo habitual. Aunque no se brindó explicación sobre este aumento de seguridad, algunos participantes bromearon al respecto: “¿Será porque viene Coria?”.


















