La fiscalía sostiene que los acusados deben ser condenados por homicidio triplemente agravado a raíz del uso de un arma de fuego, la premeditación y la codicia, según han señalado fuentes del ámbito judicial.
Por su parte, los representantes de Rodolfo Pérez Algaba, hermano de la víctima, argumentaron que el crimen fue perpetrado con alevosía, dado que los disparos se efectuaron por la espalda mientras la víctima se encontraba indefensa. En tal contexto, sostienen que, por un solo agravante, corresponde una pena de prisión perpetua.
El desarrollo de la audiencia en el tribunal de Lomas de Zamora fue particularmente emotivo. En el cierre de su alegato, Queijeiro instó a Rodolfo a dirigirse a los 12 jurados presentes, subrayando: “La prueba es la voz de Fernando”. Este mensaje fue transmitido de manera individual a cada jurado, dado que la condena debe ser unánime. De no ser así, los acusados serán absueltos.
Baños, ex fiscal de Morón, describió el hecho como un “crimen horrendo, cometido a traición” y enfatizó la presencia de Rodolfo en todas las audiencias, subrayando su esfuerzo por asegurarse de que esta muerte, “inútil, aberrante e injustificada”, no quedara impune, para que los culpables no pudieran regresar a la libertad.
El abogado también se refirió al traslado del cuerpo en un baúl desde el predio de Renacer, ubicado en General Rodríguez, hasta Lomas de Zamora, donde fue desmembrado. Según indicó, esa zona está vinculada a la barrabrava de Boca, y el traslado se realizó con la intención de incriminar a Gustavo Iglesias, un testigo que se vio involucrado tras la difusión de grabaciones antiguas donde amenazaba a la víctima.
Baños detalló la evidencia, recordando que “el sereno indicó que el día del homicidio Vargas, Pilepich y Fernando quedaron solos, pidiéndole que se fuera porque no podían pagarle”. A la mañana siguiente, al regresar, el sereno halló que la casa, considerada la escena del crimen, ya había sido completamente demolida. Sumado a esto, un perito que analizó el movimiento de las antenas confirmó que los tres acusados siguieron el mismo trayecto llevando el cuerpo hasta el lugar donde fue desmembrado. Parte de los restos de Pérez Algaba fueron encontrados por niños que jugaban en las cercanías.
El abogado consideró que Pilepich presenta una “mente perversa, psicópata y manipuladora”, que diseñó meticulosamente lo que a primera vista parecía una coartada perfecta. Explicó que Lechuga le causaba problemas para recuperar su deuda y que, según la pericia psicológica, tenía una “mente siniestra”. Además, hizo mención de que incluso le habían retirado un fragmento de piel de su espalda para hacer coincidir la mecánica de los disparos con las amenazas mencionadas en los audios de Iglesias.
Baños aseguró que, en esos audios, Iglesias amenazaba con amputar extremidades de la víctima, coincidiendo con la manera en que fue desmembrado. Según el abogado, estos audios representaban la coartada ideal para Pilepich, quien actuó junto a los otros acusados.
El letrado también sugirió que Fernando pudo haber intuido la trampa, razón por la cual portaba un arma, aunque finalmente fue engañado. “Agonizó entre media hora y 90 minutos”, enfatizó. Seguidamente, precisó los roles de cada uno: Vargas trasladó a Lechuga al campo de Renacer, Pilepich le disparó y Gil contribuyó deshaciéndose del cuerpo. Los tres formaron parte del plan.
Por último, Baños criticó las “trucos sucios” que adoptaron los acusados para generar “empatía y compasión” en el jurado, caracterizándolos como “intentos desesperados”. Además, elogió el trabajo de la fiscal y apuntó que el móvil del crimen fue “el dinero”. “Fue un hecho lleno de terror, con todos los elementos para una serie”, concluyó.




















