En América Latina, el cáncer colorrectal ha emergido como una de las principales amenazas oncológicas, ya que el creciente número de casos y fallecimientos no solo plantea un reto médico, sino que también resalta las brechas existentes en términos de prevención, diagnóstico oportuno y programas de detección precoz.
Según datos de Global Cancer Observatory (Globocan), el cáncer colorrectal es el segundo más común en la región, afectando tanto a hombres como a mujeres. Durante 2022, se estimaron más de 145,120 nuevos casos y 73,647 muertes a causa de esta enfermedad en América Latina y el Caribe, según un informe presentado en una conferencia que incluyó a diversas agencias de noticias.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha señalado que en la región persisten serios desafíos en la aplicación de programas organizados de tamizaje y acceso a la detección temprana. El informe “Tamizaje de cáncer colorrectal en América Latina y el Caribe: situación y retos” indica que muchos países aún enfrentan obstáculos relacionados con la infraestructura, financiamiento, cobertura y disponibilidad de especialistas.
Este mismo documento indica que el cáncer colorrectal tiene un desarrollo lento, con un tiempo de evolución de lesiones precoces hasta convertirse en cáncer que puede oscilar entre 10 y 15 años. Esto convierte a la detección temprana en una herramienta vital para reducir la mortalidad y mejorar el pronóstico de los pacientes.
Desde Pfizer se ha manifestado que “la conversación sobre cáncer colorrectal continúa siendo insuficiente en América Latina. Hoy más que nunca es necesario generar mayor conciencia sobre prevención, síntomas y detección temprana para ayudar a transformar el panorama de atención de los pacientes”.
En este contexto, durante la Reunión Anual de la American Society of Clinical Oncology (ASCO), Pfizer presentó avances científicos en el tratamiento del cáncer colorrectal metastásico, en particular en pacientes con la mutación BRAF V600E, un subtipo que presenta agresividad y un pronóstico desfavorable.
La empresa compartió resultados recientes del estudio clínico BREAKWATER con el régimen BRAFTOVI, incluyendo datos actualizados sobre supervivencia global y supervivencia libre de progresión, lo que refuerza el potencial de las terapias dirigidas en el ámbito de la medicina de precisión. Estos desarrollos son parte de la estrategia de Pfizer para ofrecer tratamientos más personalizados que aborden alteraciones genéticas específicas y optimicen los resultados clínicos en pacientes con tumores avanzados.
Los datos presentados en ASCO evidencian cómo la investigación oncológica avanza hacia modelos terapéuticos cada vez más especializados, permitiendo identificar de manera más precisa cuáles pacientes podrían beneficiarse de ciertos tratamientos. Este enfoque es especialmente relevante en el contexto del creciente número de casos de cáncer colorrectal a nivel mundial y las dificultades persistentes en el diagnóstico oportuno y el acceso a innovaciones terapéuticas.
La magnitud de este problema se evidencia en varios países del continente. Por ejemplo, en México, se registraron 16,082 nuevos casos y 8,283 muertes en 2022. En Brasil, donde la carga de enfermedad es mayor, se reportaron 60,118 nuevos casos y 28,884 fallecimientos. En Argentina, los casos alcanzaron los 15,863, con aproximadamente 8,800 muertes; en Colombia, se documentaron 11,163 nuevos casos y 5,640 muertes; mientras que Chile reportó 6,778 casos y más de 3,330 muertes vinculadas a esta patología.
La detección temprana puede tener un impacto significativo en el pronóstico y tratamiento de los pacientes, por lo que es crucial fomentar una cultura de prevención, atención médica oportuna y educación en salud. La OPS también destaca que, en ocasiones, el cáncer colorrectal no presenta síntomas en sus etapas iniciales o estos son muy leves. Cuando comienzan a aparecer, los síntomas pueden incluir:
Se insta a las personas que crean que podrían presentar síntomas relacionados a consultar de inmediato a un profesional de la salud.
Ante este panorama, especialistas y organismos internacionales coinciden en la necesidad de reforzar las estrategias de prevención, mejorar el acceso a diagnósticos oportunos y promover una conversación pública más amplia sobre el cáncer colorrectal.
La detección temprana, el acceso a innovaciones médicas y la educación en salud son algunos de los desafíos más importantes para mitigar el impacto de esta enfermedad en América Latina y mejorar la calidad de vida de los pacientes.




















