Disputado el 11 de julio, el partido se tornó polémico cuando el delantero suizo fue expulsado en el minuto 72, con el marcador empatado en 1-1. Embolo recibió su segunda tarjeta amarilla por una supuesta simulación, decisión que fue influenciada por la revisión del VAR, la cual llevó al árbitro a modificar una amonestación previamente mostrada al argentino Leandro Paredes.
No obstante, la circular de la IFAB dejó claro que esta acción no debió ocurrir. El organismo recordó que una tarjeta amarilla, excepto en el caso de una segunda amonestación, solo puede ser revisada por el VAR para asegurar la identificación correcta del jugador infractor, pero no debe revaluarse la naturaleza de la falta.
Por lo tanto, el árbitro no estaba facultado para calificar la jugada como simulación y sancionar a Embolo con una segunda amarilla. Según la interpretación oficial de las reglas, el delantero suizo no debió ser expulsado.
Esta determinación reavivó el debate sobre un supuesto favoritismo hacia la Selección argentina, que había surgido durante el Mundial. En su momento, varios analistas criticaron la actuación del árbitro y del VAR, especialmente por el hecho de que Suiza se quedó con un jugador menos en un momento crucial del encuentro.
La International Football Association Board (IFAB), conocida como la F. A. Board Internacional, se encarga de establecer y modificar las reglas del fútbol a nivel global. Está compuesta por las cuatro asociaciones británicas de fútbol —Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte—, así como por la FIFA.
Fundada en 1886 en Londres, la IFAB es la entidad que determina las normas del juego y evalúa posibles cambios legislativos, como la implementación del VAR, la modificación de las reglas sobre las manos en el área o las nuevas disposiciones referentes a los cambios y sanciones.
Cada propuesta que opera en la IFAB es sometida a votación. Las asociaciones de Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte poseen un voto cada una, mientras que la FIFA dispone de cuatro votos. Para que una modificación de las reglas sea aprobada, se requiere el apoyo total de los cuatro votos de la FIFA y al menos dos de las cuatro asociaciones británicas.
A pesar de no tener tanta visibilidad en el ámbito público como la FIFA, la IFAB es la autoridad máxima en cuestiones reglamentarias: ninguna competición oficial puede alterar las leyes del fútbol sin la aprobación de este organismo.




















