Aunque no existen registros de enfrentamientos oficiales entre ambas naciones, los aficionados al fútbol recordarán con nostalgia un encuentro memorable que tuvo lugar hace casi 20 años. El 5 de junio de 2007, el Camp Nou en Barcelona fue el escenario de un amistoso preparatorio para la Copa América de ese año. Con la dirección táctica de Alfio “Coco” Basile, Argentina alineó un equipo repleto de figuras, sin anticipar que se encontraría con una Argelia fuerte, excepcionalmente física y con un destacado talento para el gol, lo que resultó en un electrizante 4-3 a favor de los sudamericanos.
El partido comenzó con una intensidad asombrosa. A tan solo un minuto de juego, un penalti a favor de Argentina fue transformado en gol por Carlos Tevez, anticipando lo que parecía ser una noche tranquila. Sin embargo, pronto el conjunto argelino reaccionó, y a los 9 minutos, Anthar Yahia anotó de cabeza, haciendo el 1-1 tras un córner.
Argentina controlaba la posesión gracias a un mediocampo talentoso conformado por Fernando Gago y Esteban Cambiasso, pero luchaba contra las rápidas transiciones de Karim Ziani. A poco de concluir el primer tiempo, el lateral izquierdo argelino Nadir Belhadj sorprendió a todos con un magnífico tiro libre que descolocó a Roberto Abbondanzieri, poniendo a Argelia 2-1 al frente al irse al descanso.
En la segunda mitad, Argentina, herida en su orgullo, intensificó su ataque y encontró en un joven Lionel Messi, de apenas 19 años, la clave para romper el muro defensivo africano. A los 55 minutos, tras una falta cometida sobre él, “La Pulga” convirtió un penal con gran frialdad, estableciendo el 2-2. Tan solo tres minutos después, Javier Zanetti mandó un centro preciso que Esteban Cambiasso conectó de cabeza, poniendo a Argentina en ventaja 3-2. A los 74 minutos, Messi, tras recibir una notoria asistencia de Pablo Aimar, firmó su doblete con una definición sutil en velocidad.
Sin embargo, cuando parecía que el 4-2 cerraba la historia, Belhadj volvió a brillar, convirtiendo otro magnífico tiro libre en el minuto 76, poniendo el marcador 4-3 y añadiendo dramatismo al final del encuentro.
Este partido sirvió como un claro presagio del futuro. Messi, que se destacó como el líder del ataque, mostró destellos de la brillante carrera que lo acompañaría las siguientes dos décadas. Curiosamente, de los 22 futbolistas que participaron aquella noche, Messi es el único que aún se encuentra en actividad y que asistirá al próximo Mundial, mientras que Roberto Ayala y Pablo Aimar, sus compañeros de entonces, hoy forman parte del cuerpo técnico de la selección.
Por parte de Argelia, Nadir Belhadj se destacó como la gran figura, su actuación memorables y sus dos goles de tiro libre se convirtieron en parte de la historia del fútbol de su país.
El 16 de junio de 2026, en Kansas City, estos dos caminos se cruzarán nuevamente, esta vez en una competencia oficial y ante los ojos del mundo. Si el debut mundialista logra capturar aunque sea un poco de la emoción y la intensidad de aquel partido en Barcelona, los aficionados al fútbol podrán disfrutar de un espectáculo inolvidable.


















