En uno de los apartados, se puntualizó que el proceso de simplificación no implica una desregulación indiscriminada: “Cada modificación introducida responde a la verificación de que el requisito eliminado o flexibilizado no cumple ninguna función útil de tutela que no esté ya satisfecha por otros medios, o impone costos desproporcionados respecto del beneficio que genera”.
De ahora en adelante, las empresas extranjeras deberán presentar un certificado de vigencia emitido por la autoridad de su país de origen, el estatuto social vigente, la designación de un representante legal en Argentina y las declaraciones juradas relacionadas con beneficiarios finales y personas políticamente expuestas.
Uno de los cambios más significativos es que las empresas ya no tendrán que presentar toda su historia societaria para demostrar su existencia. La normativa permite que se reemplace la sucesión de reformas estatutarias por el texto ordenado vigente, sin requerir copias y traducciones de documentos anteriores, aunque deberán contar con la certificación notarial o por la autoridad registral de su jurisdicción de origen.
Asimismo, se acepta la presentación de documentación digital apostillada, eliminando la necesidad de enviar documentos originales en papel desde el exterior, y se habilita la posibilidad de tramitar simultáneamente la inscripción de una sociedad extranjera y la constitución de una sociedad local en la que participe.
El texto de la normativa también enfatiza que “la atracción de inversión extranjera directa requiere un marco regulatorio predecible, accesible y homologable con los estándares internacionales vigentes, con la simplicidad y claridad de los procedimientos registrales que constituyen factores determinantes en las decisiones de localización de estructuras societarias”.
Desde el Gobierno, se argumenta que el sistema anterior causaba costos excesivos para las empresas. Sturzenegger, a través de sus redes sociales, mencionó que algunas compañías podían gastar más de 100,000 dólares en traducciones, fotocopias certificadas y apostillas para completar el registro.
“En gran medida es por medidas como esta que queda atrás el chamuyo de la cigarra con el que nos engañaron tanto tiempo [en alusión a la fábula]. Llegó el tiempo de construir granito por granito como la hormiga”, concluyó el ministro, quien aseguró que ahora Argentina tendrá la misma carga burocrática que países como España y Alemania.




















