Durante la audiencia, varios defensores resaltaron las contradicciones y evasivas en las respuestas de Bacigalupo respecto a la entrega de las cajas y el encuentro en su vivienda con el fiscal Carlos Stornelli, quien lo llevó a declarar en los tribunales de Comodoro Py.
Bacigalupo reiteró que Stornelli visitó su hogar junto al periodista Diego Cabot, aunque pareció incierto sobre la duración de su reunión. Curiosamente, aclaró que “Stornelli es amante de Carlos Gardel igual que yo”. Las defensas, entre ellas la de Roberto Baratta, criticaron que muchas de sus respuestas se basaban en “deducciones”.
Un momento notable de la audiencia ocurrió cuando el abogado Enrique Arce, que representa a Mario Rovella, preguntó a Bacigalupo sobre su aversión hacia la expresidenta y los exfuncionarios acusados. Bacigalupo sostuvo: “Se la hago corta. Todo lo que tenga olor a peronismo me cae como la patada de un burro, pero no desde ahora, desde joven”. A lo largo de su testimonio, Bacigalupo manifestaba no recordar ciertos detalles debido al tiempo transcurrido.
Reiteró en varias ocasiones su ignorancia sobre lo que el chofer Oscar Centeno había anotado, aunque indicó que suponía el contenido basándose en lo que Centeno le había comentado. Sin embargo, consideró que había surgido una oportunidad para actuar contra estas personas, sugiriendo que deberían “ponerse a derecho” con el juez Claudio Bonadío. Al no hacerlo, decidió contactarse con los medios. Al ser vecino de Diego Cabot, eligió entregarle las cajas a él. También reveló que mantuvo en secreto la existencia de los cuadernos, afirmando que “ni mi único hijo sabía que yo guardaba esos cuadernos”.




















