Dal Poggetto inició el panel con un análisis estructural, afirmando que toda estabilización económica demanda tres componentes: un programa microeconómico, uno macroeconómico y un enfoque en la gobernabilidad. Según su evaluación, el manejo macroeconómico ha tenido un rendimiento mejor al prometido en campaña, que era más pragmático y gradual. Sin embargo, se observó un deterioro en el ámbito micro, dado que los ingresos reales no han acompañado. En términos de gobernabilidad, el Gobierno comenzó sin un sólido respaldo político y ha tratado de construirlo.
Uno de los puntos destacados de su análisis fue el régimen cambiario, indicando que el dólar ha funcionado como un ancla a través de diferentes ajustes, desde el crawling al 2%, al 1%, pasando por la flotación sin intervención y, finalmente, a la flotación con compras de dólares. Según Dal Poggetto, este mecanismo opera con eficacia cuando el tipo de cambio se mantiene estable y la tasa de interés se sitúa por debajo de la inflación. “El esquema del ministro es hacerle perder plata a los que compran dólares, lo cual requiere inyectar dólares todo el tiempo porque los argentinos siguen comprando”, comentó. Durante el proceso electoral del año anterior, este modelo mostró debilidades. Además, advirtió que “No depende tanto del programa fiscal, sino del financiero”.
Borenstein, por su parte, se centró en los datos de marzo, señalando que la inflación del 3,4% fue el resultado de una conjunción de shocks, que incluían precios regulados, combustibles, carne y estacionalidad educativa, así como un factor interno: la inercia. “Una política monetaria sin ancla explícita contribuyó a ese resultado”, subrayó. Proyectó que la inflación en abril será del 2,4%, mientras que Dal Poggetto la estima en un 2,5%. Para mayo, Borenstein considera plausible alcanzar el 2%.
En lo que respecta a la actividad económica, fue el más optimista del grupo, sugiriendo que el primer trimestre será el más débil del año, con un aumento trimestral de solo el 0,3%. Sin embargo, prevé una expansión de entre el 3,5% y el 4% para el total de 2026, favorecida por inversiones, exportaciones y una recuperación gradual del crédito. “Si hay crédito, el comercio va a vender. La construcción podría mejorar. Los servicios andan bien”, resumió. No obstante, anticipó un crecimiento más moderado en el consumo, del orden del 2,8%.
Finalmente, Tavella subrayó la acumulación de reservas como el aspecto más destacado del año hasta ahora. El Banco Central adquirió US$6,500 millones entre enero y abril, la cifra más alta para este período desde 2003, equivalente al 1% del PBI. “Antes decían que no les importaban las reservas, ahora sí”, sintetizó, refiriéndose al cambio de postura evidente que el equipo económico adoptó en diciembre.




















