Mientras la economía se adapta a las nuevas normativas, el Gobierno cuenta con escasas herramientas para mitigar el ajuste que afecta a sectores clave y de alta concentración laboral, como la industria y la construcción. Mejorar las condiciones de financiamiento es una de las pocas opciones disponibles. Sin embargo, parece complicado que en el primer semestre los bancos logren movilizarse como lo hicieron en 2025. “Las tasas ya no están tan altas, pero ahora lo que no hay es demanda”, señala un ejecutivo de un banco principal.
Una cámara bancaria ha elaborado un informe interno en el que se proyecta que, siempre que las tasas de interés reales de los depósitos permanezcan negativas, que se estabilice o mejore levemente el empleo y que haya una moderación en la inflación (conforme a las estimaciones de los economistas privados), recién en junio se comenzarán a observar mejoras en las cifras del sistema financiero en relación con la morosidad. Este proceso será prolongado.
Dentro del Gobierno, a pesar de las tensiones públicas, se comprenden las dificultades. Esta semana, se decidió que Enarsa, la empresa estatal que se busca eventualmente desmantelar, siga encargándose de las importaciones de gas natural licuado (GNL) que se ofrecerán en el mercado interno durante los meses de invierno, época de mayor demanda. Anteriormente, Economía había convocado a una licitación para que empresas privadas se ocupen de esta operación. Sin embargo, diversas industrias expresaron sus preocupaciones acerca del impacto que los precios elevados de la energía podrían causar en los costos y en los balances de las empresas. Este enfoque pragmático parece prevalecer sobre la ideología libertaria.
Las semanas no han sido sencillas. Varios ministros manifiestan su frustración. Mientras Argentina despierta el interés de los inversores internacionales, las conversaciones locales se tornan cada vez más complejas. Hay, en efecto, dos realidades argentinas que coexisten: la externa, interesada y fascinada, y la interna, impaciente y ansiosa.
“Antes mi trabajo era resolver quejas y problemas, como trabas a la importación -reconocía esta semana un diplomático-. Ahora no paro de recibir llamados de empresas que quieren visitar el país”, comenta. Es evidente que hay un deseo en el exterior por comprender y profundizar en el fenómeno Milei. El exjefe de Gabinete de la fuerza política, Nicolás Posse, se ha convertido en una de las figuras más solicitadas durante la Asamblea de Prima.



















