Fuentes cercanas a la investigación afirmaron que los tres hijos de Battista se encuentran “muy afectados psicológicamente”. No obstante, la evaluación inicial no reveló signos de desnutrición, y no hay sospechas sobre su alimentación. Los agentes también observaron que en la casa no faltaban víveres. Esto concuerda con los testimonios de los vecinos, quienes mencionaron la llegada de un auto particular cada dos semanas para dejar cajas con alimentos.
La presencia de estas provisiones también se evidencia en las numerosas cajas de cartón que aún se encuentran esparcidas en el frente y en el fondo de la propiedad. Sin embargo, este aspecto no disipa la principal preocupación del personal involucrado en el caso. “La mayor inquietud es la afectación psicológica. De todos modos, están bien y estables”, señalaron.
Se espera que la próxima semana se brinde una actualización sobre la salud de los chicos, momento en el cual el equipo médico presentará sus informes. Hasta entonces, las evaluaciones médicas y psicológicas resultarán esenciales para determinar sus necesidades y el futuro de su protección.
Deborah Paz, la esposa de Battista, de 41 años, permanece internada en el área de Salud Mental del hospital municipal, donde recibe atención psiquiátrica. No cuenta con familiares cerca ni conocidos en Esquel, lo que será un factor a considerar al planear su futuro acompañamiento. Informaciones indican que ella “está muy bien” mientras continúa su tratamiento en el Hospital Zonal Esquel.
Hasta el momento, no se han tomado declaraciones de la mujer ni de los hijos, ya que las autoridades prefieren avanzar con las evaluaciones antes de definir el rumbo judicial. La familia está compuesta por Battista, su esposa y sus tres hijos: la mayor, de 19 años; el del medio, de 17; y la menor, de 13.
Los niños están bajo el resguardo del Servicio de Protección de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes de Esquel, encargado de actuar en situaciones que amenacen sus derechos. Aunque la hija mayor ya es adulta, también está siendo acompañada para asegurar que los hermanos no sean separados en esta etapa inicial.
Se está considerando la posibilidad de encontrar una familia que pueda acoger a los menores, aunque esta decisión dependerá de las evaluaciones en curso y de las áreas que intervienen en el caso. Durante la semana se espera avanzar con las declaraciones de los hijos mediante el procedimiento de Cámara Gesell. Las autoridades están analizando si la hija de 19 años debe ser sometida al mismo proceso, dado que su salud mental será un aspecto a evaluar.
Desde el allanamiento, no se ha reportado que ningún familiar se haya acercado en busca de contacto con ellos. El jueves, el Ministerio Público Fiscal y la Policía de Chubut efectuaron un allanamiento en la vivienda de Battista, donde hallaron a Deborah Paz y a sus tres hijos, quienes estaban confinados en distintos espacios de la propiedad. Todos fueron resguardados y Battista quedó detenido.
Durante una conferencia de prensa, la procuradora Cecilia Bagnato y la fiscal Mónica Caveri describieron las condiciones encontradas en el interior de la vivienda, que presentaba gran desorden y una heladera con alimentos en diversas condiciones. Los investigadores señalaron que los tres niños dormían en el mismo cuarto, a pesar de que la casa cuenta con varios dormitorios.
La primera denuncia formal sobre la situación de vulnerabilidad de esta familia fue presentada el 10 de octubre por vecinos, quienes estaban preocupados por el aislamiento de la familia y la escasez de interacción social de los menores. El 20 de octubre, tras múltiples intentos por contactar a la familia, el Servicio de Protección de Derechos junto con el Equipo Técnico Interdisciplinario llevó a cabo la intervención. Battista se opuso al ingreso de los profesionales, quienes generaron un informe de riesgo urgente que indicaba “la vulnerabilidad extrema” del hogar, aunque esta no estaba vinculada a una situación socioeconómica.
Battista enfrenta cargos por



















