El apodo Roña fue el primero en surgir, mucho antes de que el boxeador ingresara a un gimnasio. Nacido el 18 de agosto de 1967 en Caleta Olivia, Santa Cruz, Castro se formó peleando en las calles de la Patagonia. “Yo era muy peleador. Me peleaba en la calle con cualquiera. De ahí viene el apodo porque buscaba roña todo el tiempo”, relató en una entrevista.
Castro explicó que en su barrio de Caleta Olivia lo describían con una frase que se volvió icónica: “Me decían ‘ahí viene el busca roña’, de chiquito”. Este término, inserto en el lunfardo rioplatense, hace referencia a aquel que busca confrontaciones, algo que lo definía. De hecho, este apodo lo acompañó durante toda su vida a tal punto que lo prefirió sobre Locomotora. “Me gusta más ‘Roña’ porque es de barrio”, indicó, manteniendo ese lazo con sus humildes orígenes y la infancia en el sur argentino, donde vendía diarios y lustraba botas antes de dedicarse al boxeo. En su cuenta de Instagram, presentaba su nombre como Jorge “El Roña” Castro, usando el apodo con orgullo.
Locomotora, el segundo apodo, se asoció con su carrera profesional, aludiendo específicamente a su forma de pelear. Este mote se originó por la imagen que Castro proyectaba sobre el cuadrilátero: un boxeador que avanzaba implacablemente, soportando golpes mientras continuaba atacando. La comparación con una máquina de vapor era apropiada, ya que Castro abría distancia, absorbía el castigo y seguía presionando hasta el final. Este mismo apodo había sido utilizado por la boxeadora Alejandra Oliveras, quien en 2025 recordó su origen: “Me lo pusieron de pendejo, cuando tenía 17 años, porque siempre iba para adelante y nunca retrocedía”.
El exboxeador utilizaba la palabra “locomotora” como verbo en sus explicaciones sobre las peleas. En relación a su enfrentamiento del 2 de diciembre de 1989 contra el Puma Miguel Arroyo en el Luna Park, donde se reabrieron las puertas del estadio tras dos años de inactividad, aseguró: “Puse la locomotora y gané yo”. Esta frase encapsula la esencia del apodo en acción. “Lo de ‘Locomotora’ es más por lo de deportista”, señaló, al diferenciar ambos nombres. Mientras Roña representaba al joven del barrio, Locomotora simbolizaba al atleta que nunca daba un paso atrás, con una carrera de 144 combates, de los cuales 130 fueron victorias, 90 de ellas por nocaut.
Durante su trayectoria, Castro protagonizó encuentros memorables. Su primera gran actuación se dio el 2 de diciembre de 1989 al vencer a Miguel Arroyo en el noveno asalto, lo que lo posicionó en el reconocimiento nacional. En 1991, enfrentó al bicampeón mundial Terry Norris en Francia por el título superwelter; aunque fue una derrota, fue honrosa. En 1992, se convirtió en el primer boxeador en llevar a las tarjetas al invicto Roy Jones Jr. en Estados Unidos, quien luego admitió que Castro fue uno de los rivales que más fuerte le golpeó.
El momento culminante de su carrera ocurrió el 12 de agosto de 1994 en Buenos Aires, cuando obtuvo el título mundial del peso mediano de la AMB tras derrotar por decisión dividida al estadounidense Reggie Johnson. Cuatro meses después, en Monterrey, México, se destacó ante el invicto John David Jackson, llegando al noveno asalto con ambos ojos inflamados y en desventaja en los puntos. Un gancho de izquierda al mentón cambió el rumbo de la pelea: Jackson cayó dos veces más, y el árbitro decretó el nocaut. Castro apodó ese golpe como “La Mano de Dios”, en homenaje a Diego Maradona. La revista The Ring distinguió esa pelea como la Pelea del Año, y el mismo asalto, como el Asalto del Año.
En 1997, además, se enfrentó en dos ocasiones a su ídolo de la infancia, el panameño Roberto “Mano de Piedra” Durán, con un triunfo en Mar del Plata y una derrota en Panamá. Finalmente, se retiró el 27 de enero de 2007 con una victoria por nocaut técnico ante el paraguayo José Luis Herrera, cerrando una trayectoria de 144 combates y 90 victorias por nocaut.




















