Este aumento en la producción, que generalmente abastece a diferentes localidades del país, responde a la importancia de este evento especial, donde la hermana Mónica detalló a un medio de comunicación cada fase del proceso de elaboración.
“Estamos preparando lo necesario para la celebración con el Santo Padre León XIV”, aseguró la hermana.
El proceso comienza con una receta sencilla que incluye únicamente harina y agua. Cada día, las monjas utilizan alrededor de 25 kilos de harina, mezclándola con agua hasta obtener una consistencia cremosa, similar a la masa de panqueques, aunque se trata de pan ácimo, es decir, sin levadura ni otros aditivos.
Una vez que la masa está lista, es destinada a las máquinas de cocción. En cada plancha se coloca una pequeña porción que “se cocina durante un minuto”, según explicó la hermana Mónica, para formar una oblea.
Las láminas deben reposar antes de cortarlas, lo que previene que se sequen y agrieten. Antes del corte, las monjas les aplican un ligero humedecimiento para preservar la textura adecuada. Posteriormente, se envían a las máquinas que les darán forma.
Se producen hostias de variados tamaños, seleccionando aquellas que se mantienen intactas y separando las que se rompen. “Cada plancha tiene un grabado que indica dónde debemos cortar las hostias grandes y las pequeñas. Después se almacenan en recipientes para asegurarnos de que todas sean lo más perfectas posible para la celebración de la Santa Misa”, comentó la hermana Mónica.
Finalmente, las hostias son empaquetadas para su distribución. Estas se envían a diferentes puntos del país, como explicó la hermana Mónica.
Aparte de las hostias tradicionales, la congregación ha implementado una producción especial para personas celíacas, “para que todos puedan adaptarse de alguna manera”.
Para ello, primero finalizan la producción convencional y luego limpian y desinfectan una máquina específica para esta tarea.
Ante la inminente llegada del Papa León XIV, las monjas han intensificado sus esfuerzos en una labor que forma parte de su rutina, pero que ahora posee un significado especial para las comunidades.
“Más que un trabajo, es un servicio a la iglesia”, expresó Mónica, quien además agradeció al Papa por su visita a Argentina y por el tiempo valioso que él dedica como pastor universal.
“Quiero decirle que lo estamos esperando con muchísimo amor, como si estuviéramos esperando a nuestro Papa Francisco, que no pudo venir, pero fue una alegría tenerlo en la sede de Pedro. Ahora le toca a él cumplir con esa misión de guiarnos”, concluyó la religiosa.
La visita del Papa está programada del 8 al 11 de noviembre y abarcará ciudades como Buenos Aires, Claypole, Córdoba y Luján, constituyendo el primer viaje de un Papa al país en casi cuarenta años.
Según la agenda divulgada por el Vaticano y la Conferencia Episcopal, León XIV llegará el domingo 8 por la tarde, realizará una ofrenda floral en Plaza San Martín y se reunirá con el presidente Javier Milei en la Casa Rosada antes de instalarse en la Nunciatura Apostólica.
El itinerario incluirá tres misas principales: el lunes 9, en el Monumento a los Españoles en Palermo; el martes 10, en Córdoba, tras un recorrido en papamóvil por la Escuela de Aviación Militar; y el miércoles 11, en Luján, antes de su partida hacia Perú desde Ezeiza.
Además, se llevarán a cabo una vigilia con jóvenes y una celebración de vísperas en la Catedral Metropolitana.




















