También participará en la reunión la secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzabal, quien en la Casa Rosada asumió el desafío de solucionar las diferencias técnicas y políticas que obstaculizaron la iniciativa. El objetivo es arribar a una versión consensuada del texto antes de reiniciar las negociaciones con los bloques que buscan el diálogo.
Dentro del Ejecutivo, se reconoce que la relación entre Bullrich y Sturzenegger se ha vuelto tensa tras las sucesivas modificaciones del proyecto. Este ha atraviesado numerosos borradores y cambios de última hora mientras el oficialismo trataba de reunir los votos necesarios para su aprobación en la Cámara alta.
Se menciona que el ministro incluso llegó a advertir sobre la posibilidad de promover un veto presidencial si el Congreso llegaba a aprobar una versión que no respetara los lineamientos originales de su cartera. Por su parte, en el entorno de Bullrich, se señala que el fracaso en el Senado se debe precisamente a estas diferencias y se alegó que Sturzenegger cuestionó el texto final justo cuando el oficialismo se mostraba optimista respecto a la votación.
La Casa Rosada busca ahora cerrar esta discusión internamente. La participación de Ibarzabal indica la necesidad de prevenir más controversias legales en un proyecto que ha sido modificado en más de diez ocasiones desde que se emitió el dictamen y que ha expuesto descoordinaciones entre las áreas técnicas y políticas del Gobierno.
El revés en el Senado también tuvo repercusiones en la estrategia legislativa del oficialismo. En Balcarce 50 se ha comenzado a reevaluar la decisión de enviar primero los proyectos más sensibles a la Cámara alta, una estrategia que se pensó para negociar directamente con senadores afines a los gobernadores y luego trasladarlos a Diputados con media sanción.
Tras la postergación de la discusión sobre Propiedad Privada, el Ejecutivo analiza la posibilidad de aliviar la agenda del Senado y dar mayor protagonismo a la Cámara Baja. En este contexto, la Casa Rosada ya proyecta enviar allí los cambios respecto de Inocencia Fiscal y la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, dos iniciativas que Javier Milei desea posicionar como ejes centrales del segundo semestre.
Insisten en Balcarce 50 que el problema no radicó únicamente en la resistencia al capítulo sobre tierras rurales. También reconocen que la acumulación de borradores, las discrepancias internas y la falta de coordinación con los aliados han debilitado la negociación parlamentaria, lo cual llevó a solicitar un cuarto intermedio hasta el 6 de agosto.
Se busca que la reunión entre Bullrich, Sturzenegger e Ibarzabal permita cerrar definitivamente esta etapa. La intención es que, para el próximo intento legislativo, se cuente con un único texto consensuado entre el Ministerio de Desregulación, Legal y Técnica y el bloque oficialista, de modo que se eviten nuevos cambios durante la negociación en el recinto.
La Casa Rosada también aspira a reducir la tensión interna tras los intercambios de los días recientes. Aunque algunos sectores señalaron a Bullrich como responsable del fracaso legislativo, en el Gobierno se sostiene que la senadora continuará formando parte de la mesa política, minimizando las diferencias con Karina Milei. Al mismo tiempo, otros funcionarios resaltan que Milei aún tiene la intención de mantenerla como una de las principales figuras del oficialismo con miras a las elecciones de 2027.




















