El oficialismo confía en que la recuperación económica prevalezca sobre los conflictos temporales. No obstante, diferentes analistas destacan que los escándalos políticos tienen dinámicas propias que, en ciertos contextos, pueden afectar la imagen del presidente, incluso cuando los indicadores económicos son positivos.
En este marco, el consultor político Jaime Durán Barba criticó la estrategia de Javier Milei respecto a la situación de Adorni, señalando que la continuidad de este funcionario supone un riesgo creciente para el Gobierno. Además, indicó que las encuestas que monitorea con atención muestran un deterioro en la imagen del oficialismo directamente relacionado con la controversia.
“Para mí es incomprensible la actitud obstinada del gobierno de Milei con Adorni. Aunque fuera totalmente inocente, supongamos que lo fuera, no se puede hacer eso porque en la opinión pública está condenado”, comentó en una entrevista.
Según el consultor ecuatoriano, cada intento de explicación pública solo agrava la situación. “Cada nueva explicación que ha dado a su problema lo que ha hecho es enredarle más”, expresó, añadiendo: “No tiene nada de coherente”.
Durán Barba argumentó que, desde la perspectiva de la comunicación política, los gobiernos suelen proteger la imagen presidencial a expensas de sacrificar a funcionarios de menor rango. “Los ministros son fusibles que deben servir para proteger a lo principal de un gobierno, que es el presidente. Ahora, es absurdo que el presidente se queme por un fusible”, planteó.
Asimismo, sugirió que una salida voluntaria de un funcionario cuestionado suele ser una estrategia menos costosa para la administración. “Es más prudente para el gobierno él mismo pedirle que dé un paso a un lado, cosa que es más honrosa para él”, remarcó.
El consultor también aseguró que el episodio ya ha tenido repercusiones concretas en la percepción pública del oficialismo. “Tengo mucho acceso a encuestas argentinas”, comentó, antes de revelar un dato proveniente de estudios realizados por consultores de confianza. “Esto le ha costado unos siete puntos ya”, subrayó en alusión al impacto político del caso.
Para Durán Barba, uno de los errores más comunes de la dirigencia es sobreestimar el impacto de las variables económicas y subestimar los aspectos emocionales. “La gente tiene sentimientos, no somos cuadros de Excel”, enfatizó.
En ese sentido, criticó la idea de que una mejora en los indicadores económicos sea suficiente para compensar el daño político ocasionado por una controversia significativa. “Nunca ve usted a millones de personas saliendo a la calle a gritar viva, 0,3 menos, 0,3 menos”, ironizó al referirse a la inflación.
Al discutir la dinámica electoral, recordó que los cambios en el estado de ánimo social pueden ocurrir con rapidez, mencionando que La Libertad Avanza experimentó retrocesos en algunos distritos durante las elecciones de septiembre, solo para revertir la situación un mes más tarde.
Sin embargo, fue contundente al pronunciarse sobre las consecuencias de mantener a Adorni en su puesto. “Si Adorni sigue hasta diciembre en el cargo, Milei pierde las elecciones”, vaticinó.
Cuando se le preguntó quién podría beneficiarse de un eventual desgaste del oficialismo, Durán Barba expresó que este fenómeno no necesariamente favorecerá a los partidos tradicionales. En cambio, consideró que en América Latina se observa una creciente tendencia hacia la aparición de figuras disruptivas fuera de las estructuras políticas convencionales.




















