A los 20 años, una lesión en los meniscos y en los cartílagos de una rodilla le forzó a dejar su carrera como futbolista en el Augsburgo. “De haber seguido jugando, a los 40 años tendría que haber llevado una rodilla artificial”, compartió en una entrevista. La decisión de colgar las botas prematuramente coincidió trágicamente con el suicidio de su padre, un espía del Servicio Federal de Inteligencia (BND). Recibió la devastadora noticia mientras asistía a un curso de coaching en Oberhaching. “A menudo recuerdo ese día”, confesó en una charla con Der Spiegel. El duelo fue complicado. La muerte de su padre reveló una verdad oculta: Nagelsmann pensaba que él era un militar, no un espía. “Se notaba que hacía su trabajo bajo presión. No dejó una nota sobre su decisión, no había una explicación. Fue terrible para la familia”, recordó.
Este dramático capítulo marcó un cambio inesperado: “Esa etapa me marcó. Tenía poco más de 20 años y de repente tuve que hacerme cargo de mi familia. Cosas cotidianas en las que normalmente no piensas a esa edad. Y claro, esas fases intensas de la vida te marcan más como persona cuando las atravesas tan pronto. Maduras más rápido”.
Regresó al fútbol a través de los cuerpos técnicos. En 2007, comenzó como analista de rivales en el Augsburgo, donde Thomas Tuchel era el entrenador. Su trayectoria despegó rápidamente: primero fue entrenador de los Sub 17 de 1860 Munich, luego pasó al Hoffenheim (Sub 17, 19 y asistente), hasta convertirse en el entrenador más joven en la historia de la Bundesliga a los 28 años, en 2016.
Su siguiente gran paso fue en el Leipzig, que asumió en una situación crítica y guió hasta las semifinales de la Champions League disputadas durante la pandemia. En su enfoque táctico reconoce influencias de figuras como Tuchel, Pep Guardiola y Hansi Flick, especialmente en cuanto a presión alta, rápida circulación del balón y fluidos movimientos ofensivos. No se adhiere a un esquema rígido, adaptando su táctica a lo largo de los partidos.
Nagelsmann no se limita a confiar en su instinto, sino que también incorpora tecnología y análisis de datos en su método. Su discurso se aleja de lo común en el fútbol: “El 30% del entrenamiento se basa en tácticas y el 70% en competencia social. Cada jugador se motiva por cosas diferentes y necesita ser tratado en consecuencia. A este nivel, la calidad de los jugadores a tu disposición garantiza el rendimiento dentro de una buena táctica, siempre y cuando el estado psicológico sea el adecuado”.
El crecimiento de su carrera no pasó desapercibido para el Bayern Munich, que pagó 25 millones de euros para rescindir su contrato con el Leipzig. En el club bávaro, se encontró en medio de controversias, incluso enfrentándose a Manuel Neuer después de la destitución del entrenador de arqueros Toni Tapalovic, quien actualmente trabaja con Flick en Barcelona. Las circunstancias lo llevaron nuevamente a reunirse con Neuer, quien, ahora con 40 años, estaba en la mira del entrenador por su regreso luego de una larga recuperación tras un accidente de esquí.
El deseo de Neuer de regresar al equipo nacional fue aceptado por Nagelsmann, quien vio en él una figura de personalidad y liderazgo en un equipo que aún busca definir a sus referentes. “Tenemos un muy buen plantel, pero no es el mejor del mundo. Francia y Portugal están mejor”, sostuvo. Sin embargo, la promesa de Nagelsmann a Oliver Baumann de que sería el titular en el Mundial ya no se mantiene, ya que el guardameta de Hoffenheim también comprendió las presiones externas que rodean el retorno de Neuer.
La convocatoria de Nagelsmann ha generado debate, especialmente por la inclusión de León Goretzka, a quien considera titular, a pesar de que ha perdido relevancia en el Bayern. También hay críticas hacia Leroy Sané, quien no ha tenido una destacada temporada en el Galatasaray, y el posicionamiento de Joshua Kimmich, un mediocampista en el Bayern, que Nagelsmann utiliza como lateral derecho debido a la falta de especialistas en esa posición.
En este contexto, la expectativa está puesta en Florian Wirtz, quien necesita regresar a su mejor forma, y en Jamal Musiala, un talento prometedor que busca recuperar su nivel tras una grave lesión. “Para ser honesto, incluso al 70 por ciento, Jamal sigue siendo mejor que muchos otros en el mundo”, elogió el entrenador.
La lista también incluye al atacante Deniz Undav, que ha sido el máximo goleador alemán, detrás de Harry Kane, aunque Nagelsmann tiene sus dudas sobre su actitud. Además, la ausencia por lesión de Serge Gnabry limita sus opciones en la delantera.
Nagelsmann tiene muy clara su estrategia: “La cosa está relativamente consolidada. Ya no vamos a experimentar nada más. La clave del torneo está en los 14 o 15 jugadores que se reparten el 95 por ciento del tiempo de juego; los demás solo tienen unos minutos, pero deben desempeñar su papel con la máxima intensidad”.
Con un historial de cuatro títulos mundiales, Alemania llega con el orgullo herido por haber sufrido dos eliminaciones decepcionantes. Según el periodista Javier Cáceres, de Süddeutsche Zeitung, la expectativa entre los aficionados es cautelosa, y el entusiasmo por Nagelsmann no ha sido desbordante.
Aunque Alemania no es considerada entre los favoritos para el título, una posible actuación destacada en el Mundial podría restaurar el respeto y la admiración que su historia merece. El director técnico más joven en obtener un título mundial hasta la fecha es el uruguayo Alberto Supicci, quien lo logró a los 31 años en 1930. Nagelsmann tiene la posibilidad de convertirse en el segundo en esa lista. Ha sido entrenador desde que el fútbol y la vida no le dieron más opciones que reinventarse, pero sus planes en el futuro mantienen otros objetivos, como reveló en el podcast Phrasenmäher: “Ten



















