Emiliano Martínez, Lionel Messi, Rodrigo De Paul y Walter Samuel, asistente del cuerpo técnico, revelaron que el ambiente en la Universidad de Qatar, donde el equipo se alojaba durante el torneo, estaba cargado de sentimientos complejos, al punto de que el cuerpo técnico no logró terminar su mensaje en las horas que precedieron al inicio del partido. Todo el foco, como es natural, recaía en Scaloni.
“Entramos a la charla. Scaloni por un lado y 20 sillas de frente. Nosotros mirando a Scaloni que estaba hablando”, recordó Martínez en la docuserie “Método Scaloni”, que examina el enfoque del director técnico hacia el equipo. En esa línea, el arquero recordó las breves indicaciones que Scaloni pudo dar. “Dijo: ‘Bueno, va a jugar el equipo así. Fideo (Di María), por izquierda. Le vas a hacer un quilombo tremendo a Koundé, el partido está ahí. Encaralo todos los tiros'”, narró.
Sin embargo, Martínez confesó que el plan le fue imposible de seguir. “Dos minutos llevaba hablando y de repente empezó a llorar. Dice: ‘Bueno, quiero decirles…’. Y llora, llora. Cuando quería hablar, peor”, compartió entre risas.
Messi también validó esta escena, recordando cómo la emoción parecía paralizar al cuerpo técnico. “Cuando va a hablar, dice: ‘No puedo, no puedo’. Entonces le pide a Pablo (Aimar) que siga y Pablo le responde: ‘Yo tampoco, yo tampoco'”, relató el capitán argentino, intentando recrear el momento que era tan conmovedor.
En un intento desesperado de que alguien retomara la palabra, De Paul mencionó el intento de asignar la responsabilidad a Samuel, quien, a pesar de su seriedad habitual, sucumbió ante la emoción. “Arrancó y nosotros a veces lo cargamos (a Scaloni) porque decimos: ‘Uh, ahora viene la llorona’. Y esa vez vino, pero vino a todos. No podíamos hablar. Creo que fue la peor charla técnica del mundo”, comentó, con cierta timidez por mostrar una faceta que pocos conocían.
El último intento recayó en Matías Manna, videoanalista del cuerpo técnico, pero tampoco tuvo éxito. “Lo mandaron a Mati a hablar. Y Mati va: ‘Bueno… debemos… estar todos orgullosos…’. ¡Peor! Re nervioso”, recordó el Dibu, entre risas.
A pesar del humor que rodea a esos recuerdos ahora, De Paul ofreció una reflexión más profunda. “Fue una charla a su manera. Transmitió seguramente lo que él quería. A veces no hace falta decir mucho para que nosotros lo entendamos”, sostuvo, implicando que no había más que aclarar. Horas después, las lágrimas de alegría brotarían por los logros alcanzados en el estadio Lusail. Lo demás es historia, y ahora se preparan para repetir la hazaña.



















