“Creo que están tratando de estirar las cuestiones un poco porque los jueces también están amenazados. Están tratando de no resolver tan rápido”, expresó Lozita después de que se celebrara el martes una primera audiencia en la Corte Federal, sin que se tomara una decisión en el caso de Felicitas.
Contrario a lo esperado, la Justicia ha programado una nueva audiencia para octubre, lo que prolonga el conflicto.
El retraso en la resolución y su impacto emocional
Para Mariana, las demoras en el proceso no parecen aleatorias. “En noviembre son las elecciones de medio término en EE.UU.. Me imagino que estiran todo esto a propósito. Los jueces federales de migración están en la mira, más los de California”, comentó.
Mientras tanto, Felicitas permanece en libertad bajo fianza, sujeta a controles periódicos, y trata de recuperar su vida cotidiana junto a su esposo estadounidense. “Ella está trabajando, haciendo su vida casi normal”, relató su madre.
La carga emocional y el temor a la deportación
“Mi hija está muy frustrada porque quería terminar con todo esto”, admitió Lozita, refiriéndose al impacto emocional de los meses de incertidumbre.
Pese a las dificultades, la joven sigue decidida a permanecer junto a Marcus, su esposo. “Está muy bien con su marido y planifican su vida juntos”, comentó optimista su madre, agregando que esperan con confianza la aprobación de la residencia.
No obstante, el trauma de la detención en 2025 persiste. “Los 10 días que estuvo detenida al principio fueron muy traumáticos”, recordó Lozita, quien también reconoce que el miedo a una posible deportación sigue siendo una sombra que pesa sobre la familia.
Un orgullo a pesar del sufrimiento
Ver a su hija lidiar con esta dura experiencia lejos de su hogar es un peso que Mariana no puede ocultar. “Siento bronca que le haya tocado estar en esa situación. Me da pena que lo esté enfrentando prácticamente sola, aunque su familia allá está muy presente y su marido comparte esa lucha”, expresó con tristeza.
Finalizó con un mensaje de aliento y admiración: “Pero también me da mucho orgullo que mi hija sea tan fuerte y siga luchando por lo que quiere. Se fue siendo una adolescente y en poco tiempo se convirtió en una mujer con todas las letras”.



















