Las intensas lluvias, las tormentas con fuertes ráfagas de viento y las granizadas registradas en Misiones comenzaron a generar pérdidas en distintas actividades agropecuarias. Aunque los daños sobre los yerbales todavía son puntuales, crece la preocupación por la continuidad de estas condiciones climáticas y sus posibles consecuencias sobre la producción de los próximos meses.
Los mayores perjuicios se registraron en chacras dedicadas al tabaco, las hortalizas y el té. En algunas regiones también se reportaron afectaciones en plantaciones de yerba mate, especialmente en la zona del Alto Uruguay, en el límite con Brasil.
Desde el Ministerio del Agro de Misiones se lleva adelante un relevamiento junto con equipos técnicos para determinar la magnitud de los daños. El panorama es desigual: mientras algunas localidades no presentan afectaciones, otras, particularmente desde Campo Viera hacia el norte, registran consecuencias de las precipitaciones y el granizo.
La principal inquietud del sector está puesta en la evolución del fenómeno climático. Las previsiones anticipan que las condiciones asociadas a El Niño podrían extenderse durante varios meses, con la posibilidad de alcanzar una intensidad superior a la registrada a comienzos de la década de 1980.
Los productores advierten que, si las lluvias continúan hasta mayo o junio, como indican algunos pronósticos regionales, podría producirse una caída considerable en la disponibilidad de hoja verde. La persistencia de las precipitaciones y las granizadas también representa un riesgo para la supervivencia de las plantas y el rendimiento de las futuras cosechas.
Actualmente, la cosecha de yerba mate se encuentra interrumpida hasta diciembre, cuando comienza la denominada zafriña, que representa entre el 10% y el 15% de la producción total. En tanto, la cosecha gruesa se inicia el 1° de abril y las perspectivas ya anticipan una nueva disminución en los volúmenes obtenidos.
La producción de hoja verde había alcanzado un récord histórico en 2024, con cerca de 1.000 millones de kilos. Sin embargo, durante el año siguiente registró una caída vinculada a los bajos precios recibidos por los productores, una tendencia que también se espera para este año. El interrogante ahora es cuánto podría profundizarse ese retroceso si las condiciones climáticas afectan el desarrollo de las plantaciones.
La posible suba de precios
Una menor disponibilidad de materia prima podría trasladarse al precio de la yerba mate. Desde el sector productivo señalan que, bajo el esquema de precios desregulados, el valor de la hoja verde se determina por la oferta y la demanda, sin que el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) establezca los valores oficiales dos veces al año, como ocurría anteriormente.
En este escenario, los productores sostienen que la concentración de compradores limita la competencia por la materia prima y condiciona los valores que reciben los pequeños establecimientos. No obstante, una reducción de la producción también puede provocar una disminución de las existencias industriales, lo que eventualmente llevaría a las empresas a ofrecer mejores precios para asegurarse el abastecimiento.
De acuerdo con los últimos datos del INYM, los stocks de yerba mate canchada alcanzaban los 337 millones de kilos a fines de septiembre, un volumen equivalente a más de un año de abastecimiento del mercado interno. Las estimaciones del sector indican que las industrias podrían comenzar a pagar valores más altos cuando las existencias desciendan a unos 200 millones de kilos, equivalentes a entre ocho y nueve meses de consumo interno.
El impacto climático tampoco se limita a Misiones. Las principales zonas productoras de Paraguay y el sur de Brasil atraviesan condiciones similares, por lo que una eventual reducción de la oferta podría afectar al conjunto de la actividad yerbatera regional.
Como referencia de la magnitud de las precipitaciones, San Vicente acumuló 549,9 milímetros durante octubre hasta el último fin de semana relevado. San Pedro y San Antonio también superaron los 500 milímetros. En los tres casos, los registros duplicaron la media histórica para ese mes, que habitualmente es el más lluvioso del año en Misiones.
Ante las previsiones de que las condiciones se mantengan durante los próximos meses, las autoridades provinciales recomendaron reforzar las estructuras de los invernaderos y evitar las plantaciones en terrenos inundables, con el objetivo de reducir los daños.
En paralelo, el Ministerio del Agro trabaja en un relevamiento para determinar las pérdidas económicas y la disminución de la capacidad productiva de las explotaciones afectadas. La información permitirá gestionar asistencia financiera ante el Comité Nacional de Emergencia y Desastre Agropecuario y solicitar eventuales compensaciones al Gobierno nacional.
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Instituto Nacional de la Yerba Mate también participan de los trabajos de evaluación para consolidar los datos sobre el impacto en las chacras.
Mientras continúan los relevamientos, la principal preocupación del sector pasa por cuánto tiempo se prolongará El Niño y qué consecuencias tendrá sobre la próxima cosecha. La evolución del clima será determinante para establecer si los daños actuales quedan limitados a determinadas regiones o terminan provocando una caída más profunda de la producción y eventuales aumentos en los precios para el consumidor.




















