Cerca del mandatario consideran que la senadora dejó de lado las diferencias habituales para avanzar en una demostración de fuerza política. Según trascendió, durante la reunión habría planteado la posibilidad de competir por la Presidencia en 2027, una alternativa que generó adhesiones y resistencias dentro de su propio sector.
En la Casa Rosada sostienen que los sucesivos movimientos de diferenciación de Bullrich, registrados durante las últimas semanas, alcanzaron un punto de tensión que ya no estarían dispuestos a tolerar. La preocupación también está vinculada con la capacidad de articulación legislativa del sector, que reúne a unos 15 diputados nacionales y podría condicionar el avance de iniciativas oficiales.
El malestar alcanza a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y a otros integrantes de la conducción política del oficialismo. Desde ese entorno cuestionan que dirigentes y legisladores que llegaron a sus bancas a través de las listas de La Libertad Avanza mantengan una dinámica de organización propia y advierten sobre las dificultades que esto podría generar para la estrategia parlamentaria del Gobierno.
La posibilidad de una conversación directa entre el Presidente y Bullrich comenzó a tomar fuerza. Según fuentes del oficialismo, el encuentro tendría lugar después de la visita del papa León XIV a la Argentina. El objetivo sería plantear las diferencias y exigir definiciones sobre el rumbo político de la exministra. Si no se alcanza un entendimiento, no descartan una ruptura que modificaría el esquema interno del espacio de cara al proceso electoral de 2027.
En paralelo, desde el oficialismo comenzaron a circular posibles alternativas para acompañar a Milei en una futura fórmula presidencial. Tanto el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, como el ministro de Economía, Luis Caputo, insistieron en que La Libertad Avanza tiene un único candidato presidencial: Javier Milei.
La reunión encabezada por Bullrich se realizó en oficinas del barrio porteño de Palermo y convocó a buena parte de su núcleo político. Participaron los diputados nacionales Damián Arabia, Sabrina Ajmechet, Patricia Vázquez, Alejandro Bongiovanni, Belén Avico, Silvana Giúdici, Mariano Campero y María Luisa González Estevarena. También estuvieron el senador provincial y exintendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, y el legislador porteño Juan Pablo Arenaza, entre otros dirigentes.
Desde el sector de Bullrich justificaron la organización del encuentro por las diferencias que mantienen con la conducción del oficialismo. Entre los cuestionamientos mencionaron la falta de consultas sobre proyectos legislativos, las demoras en el envío de iniciativas y el trato recibido dentro de la estructura política. La intención, según explicaron, sería coordinar posiciones y establecer límites frente a las decisiones que consideran verticalistas.
Mientras tanto, Karina Milei encabezó en el Congreso una actividad vinculada con la gestión pública de Neuquén y Salta, acompañada por Martín Menem y las senadoras libertarias Nadia Márquez y Emilia Orozco. Durante la jornada se destacó el trabajo conjunto para fortalecer los equipos provinciales y avanzar con el proyecto de transformación impulsado por el Presidente.
Bullrich no participó de esa actividad, aunque sí estuvo presente Silvana Giúdici, una de las dirigentes cercanas a la senadora y también asistente al encuentro de Palermo.
La disputa deja en evidencia las diferencias entre dos sectores del oficialismo en un momento de creciente preparación electoral. Desde el entorno presidencial sostienen que el electorado espera que el espacio permanezca unido y responsabilizan a Bullrich por el enfrentamiento. Sin embargo, la continuidad de la senadora en la mesa política y en otros ámbitos de decisión del Gobierno quedó bajo interrogante, a la espera de una definición sobre su posicionamiento dentro de La Libertad Avanza.




















