Patricia Walsh, histórica dirigente de la izquierda argentina y una de las impulsoras de los juicios por los crímenes de la última dictadura militar, murió este jueves a los 74 años después de atravesar una larga enfermedad. Fue diputada nacional, legisladora porteña y candidata presidencial en dos oportunidades. También dedicó buena parte de su trayectoria a la defensa de los derechos humanos y a la búsqueda de justicia por los delitos del terrorismo de Estado.
Hija del escritor y periodista Rodolfo Walsh, desaparecido durante la última dictadura, desarrolló una extensa carrera política y militante. En 1984 denunció ante la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) la desaparición de su padre, autor de “Operación Masacre”, obra que reconstruyó los fusilamientos de José León Suárez, ocurridos el 9 de junio de 1956 durante la dictadura autodenominada Revolución Libertadora.
Walsh llegó a la Cámara de Diputados de la Nación en 2001, donde ocupó una banca hasta 2005. Desde allí impulsó la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, que finalmente fueron anuladas en 2003. También integró las comisiones de Educación, Derechos Humanos y Libertad de Expresión, y presentó iniciativas como la convocatoria a elecciones para una Convención Constituyente Libre y Soberana.
Su trayectoria electoral había comenzado en 1999, cuando se presentó como candidata a presidenta por Izquierda Unida. En 2007 compitió por la jefatura de Gobierno porteño, obtuvo cerca del 4% de los votos y accedió a una banca en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, donde permaneció hasta 2010. Ese fue su último cargo público.
Su militancia política comenzó durante sus años como estudiante en la Universidad Nacional de La Plata, donde se recibió de psicóloga social. En 1972 se incorporó a la izquierda peronista. Además, trabajó como periodista y fue delegada gremial del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). La dictadura la despidió en 1976 y fue reincorporada en 1984, tras el regreso de la democracia.
La defensa de los derechos humanos atravesó toda su actividad pública. Fue una de las denunciantes en la causa por las muertes y torturas cometidas en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) y formó parte de la agrupación HIJOS. También se desempeñaba como querellante en el juicio por la Masacre de la Calle Corro, en el que una de las víctimas era su hermana María Victoria.
En 2025, junto con la dirigente Myriam Bregman, presentó un pedido judicial para preservar los archivos de la Armada ante la posibilidad de que fueran depurados o destruidos en el marco de una mudanza prevista por el Gobierno de Javier Milei. En aquella oportunidad, advirtió que la documentación era imprescindible para avanzar en la búsqueda de verdad y justicia.
En sus últimos años, Walsh mantuvo su vínculo con distintos espacios de izquierda y participó de proyectos políticos alternativos, entre ellos Proyecto Sur, impulsado por Pino Solanas, y Camino Popular, vinculado a Claudio Lozano.
Tras conocerse su fallecimiento, dirigentes de la izquierda como Myriam Bregman, Juan Carlos Giordano y Rubén Sobrero expresaron mensajes de afecto y despedida.




















