El movimiento se explica en parte por el escenario financiero internacional. La suba de las tasas de interés de la Reserva Federal incrementa el atractivo de los bonos del Tesoro de Estados Unidos y reduce el interés de los inversores por los títulos de los mercados emergentes. A este contexto externo se suman factores propios de la economía argentina y un escenario político cada vez más condicionado por la proximidad de las elecciones.
En ese marco, los inversores exigen mayores rendimientos para mantener posiciones en activos argentinos. Analistas del sector señalan que, además del aumento de la tasa de referencia internacional, pesan las dudas sobre la acumulación de reservas, el financiamiento en dólares de cara a 2027 y un escenario político que lleva al mercado a priorizar inversiones de plazos más cortos.
Los bonos soberanos también reflejaron esta mayor percepción de riesgo. Tras un rebote que duró apenas dos ruedas, los bonos Globales extendieron en octubre las pérdidas registradas durante septiembre. Los títulos del tramo corto retrocedieron entre 0,5% y 0,7%, mientras que las bajas llegaron al 1,6% y 1,8% en los bonos de mayor plazo. Como consecuencia, los rendimientos volvieron a ampliarse: los GD29 y GD30 cerraron con tasas de rendimiento (YTM) de 10,2% y 10,9%, respectivamente, mientras que el resto de la curva se ubicó entre 11,7% y 12,1%.
El economista Gustavo Ber sostuvo que las decisiones de inversión están condicionadas por las expectativas y que la extensión de la incertidumbre mantiene a los inversores a la espera. Según su análisis, a los factores propios de la economía argentina se suma un escenario internacional atravesado por fuertes subas de tasas en las economías centrales y conflictos geopolíticos con impacto sobre el precio del petróleo.
En paralelo, el mercado sigue de cerca la evolución del dólar y las decisiones del Banco Central. El dólar minorista se mantiene en $1.545 y la autoridad monetaria volvió a intervenir con fuerza durante esta semana, después de haber desacelerado sus compras de reservas durante la segunda mitad de septiembre, cuando registró el menor nivel de adquisiciones del año.
Durante el jueves, el Banco Central compró US$ 93 millones, mientras que el miércoles adquirió US$ 160 millones y el martes US$ 70 millones. De esta manera, acumula hasta el momento un total de US$ 14.600 millones.
La capacidad del Banco Central para incrementar sus reservas es uno de los aspectos que los inversores siguen con mayor atención, ya que constituye una herramienta de intervención frente a una mayor demanda de divisas asociada a los procesos electorales.
Desde el comienzo del año, el dólar acumuló una suba del 4,4%, frente a una inflación acumulada del 33% hasta septiembre. El equipo económico busca evitar que un aumento del tipo de cambio se traslade a los precios y genere una nueva aceleración inflacionaria. Para septiembre, las estimaciones ubican la inflación entre 1,8% y 2%, por encima del 1,7% registrado en agosto.




















