Las mediciones privadas muestran una aceleración en distintos rubros de alimentos y bebidas durante las últimas semanas. El comportamiento de esos productos, junto con nuevos aumentos en algunos servicios y tarifas, aparece como uno de los factores que podrían limitar la continuidad de la desaceleración de los precios.
Una de las mediciones registró un aumento del 0,7% en alimentos durante la tercera semana de septiembre y una variación acumulada del 2,7% en las últimas cuatro semanas. En ese relevamiento, las mayores subas correspondieron a las verduras, con un 12,6%, y las frutas, con un 4,3%. En cambio, las carnes y derivados aumentaron 0,9%, mientras que aceites, grasas y mantecas tuvieron una variación del 0,6%.
Otro relevamiento mostró un incremento semanal del 0,6% en alimentos y bebidas y una suba acumulada del 1,8% en las últimas cuatro semanas. Esa medición representó una aceleración de 0,3 puntos respecto del período anterior.
Dentro de ese resultado, las carnes aumentaron 1,1%, las verduras 2,3%, las bebidas 0,8% y los panificados 0,7%. En el acumulado mensual, las bebidas explicaron el 70% del aumento registrado en alimentos, con una suba del 9,3%.
Otra medición sobre precios en supermercados registró una variación promedio del 1,1% durante la tercera semana de septiembre para una canasta de alimentos y bebidas. Las mayores modificaciones se observaron en carnes y derivados, con un 1,1%, y lácteos, con un 1,2%. Para las últimas semanas consideradas en ese relevamiento, la variación acumulada fue del 0,7%.
A la presión de los alimentos se sumó el comportamiento de los servicios. Una de las estimaciones privadas señaló que durante septiembre los precios estacionales aportarían menos a la desaceleración y que, al mismo tiempo, se producirían nuevos ajustes tarifarios.
Entre los incrementos mencionados se encuentran la electricidad, con un 4,2%; el gas, con un 1,4%; los colectivos, con un 4,1%; y los trenes metropolitanos, con un 8%.
Estas mediciones se producen mientras desde el Gobierno se sostiene que la inflación se encuentra actualmente por debajo del 2% y se ubica en un rango de entre 1,5% y 2%. También se planteó que, si se mantiene el esquema fiscal y monetario, el índice podría ubicarse por debajo del 1% y del 1,5% mensual durante los próximos meses o hacia 2027.
Las expectativas relevadas por el Banco Central presentan, en cambio, una trayectoria más gradual. La mediana de las estimaciones proyecta una inflación del 1,8% para septiembre, del 1,7% para octubre, del 1,6% para noviembre y del 1,8% para diciembre. De acuerdo con esas previsiones, no se esperan registros mensuales inferiores al 1,6% hasta, al menos, febrero de 2027.
Para el cierre de 2026, las proyecciones ubican la inflación interanual en torno al 30%. Ese nivel se encuentra un punto porcentual por encima del 29% previsto como meta en el proyecto de Presupuesto 2027 enviado al Congreso.
El mismo proyecto contempla una desaceleración adicional para el año próximo, con una inflación estimada del 18%.




















