El nuevo esquema de medición, elaborado sobre la base de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/18, habría arrojado una variación del 1,8% para agosto, según una estimación privada. Con ese cálculo, la inflación acumulada durante el año habría alcanzado el 22,6%, en lugar del 21,3% informado por el Indec.
Por categorías, la inflación núcleo registró un incremento del 1,8%. Este indicador excluye los precios estacionales y los regulados y estuvo impulsado principalmente por los aumentos en los alquileres de vivienda y en los servicios culturales.
Los precios regulados avanzaron 2,2% durante el mes, producto de las subas aplicadas en electricidad, gas, transporte público y cuotas de medicina prepaga. En sentido contrario, los precios estacionales registraron una caída del 0,9%, principalmente por el descenso en los valores de los paquetes turísticos y de la indumentaria.
La baja de los precios estacionales fue parcialmente compensada por aumentos en verduras, tubérculos, legumbres y frutas.
Entre las divisiones que componen el Índice de Precios al Consumidor, Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles tuvo el mayor aumento de agosto, con una suba del 2,8%. Educación registró un incremento del 2,5%. En cambio, Recreación y cultura no presentó variaciones, mientras que Prendas de vestir y calzado disminuyó 0,6%.
Alimentos y bebidas no alcohólicas fue, en todas las regiones del país, la división que más incidencia tuvo sobre el resultado mensual. Dentro de ese rubro, los principales aumentos correspondieron a verduras, tubérculos y legumbres, frutas, pan y cereales.
El comportamiento de agosto mostró una evolución diferente entre los distintos componentes del índice. Mientras los precios regulados continuaron agregando presión y la inflación núcleo se mantuvo en 1,8%, los estacionales contribuyeron a moderar el resultado general con una variación negativa.
La expectativa para los próximos meses apunta a una desaceleración que podría continuar, aunque sin un descenso lineal. El desafío estará en sostener los registros actuales en un contexto en el que las estimaciones privadas anticipan cierta resistencia para perforar el rango de entre 1,5% y 2% mensual.
Para septiembre, el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) ubicó en 1,8% el promedio de las proyecciones de las consultoras.
Las primeras mediciones del mes muestran, por ahora, un comportamiento similar o levemente superior al de agosto. Entre los factores que podrían ejercer presión aparece la indumentaria, cuyos precios comenzaron a recuperarse con el inicio de la temporada primavera-verano después de dos meses de deflación.
Las estimaciones privadas presentan algunas diferencias. Una proyección ubica la inflación de septiembre en 1,9%, mientras otra la calcula en 1,8%. A su vez, un relevamiento de precios correspondiente a los primeros días del mes registró una variación del 1,5%, lo que marcaría una nueva moderación.
Otro de los factores observados de cara a los próximos meses es la evolución del tipo de cambio, debido a su posible impacto sobre alimentos y bebidas no alcohólicas, uno de los componentes con mayor peso dentro de la canasta general y de las canastas utilizadas para medir pobreza e indigencia.
En este escenario, la evolución de los precios continúa mostrando una desaceleración, aunque con comportamientos diferentes entre los distintos componentes del IPC y con la inflación núcleo todavía en niveles cercanos al 2% mensual.


















