Grossi, cuya postulación cuenta con el respaldo de la administración nacional desde noviembre pasado, quedó en tercer lugar en la primera votación informal para definir al sucesor de Antonio Guterres. Por delante se ubicaron la ex presidenta de Costa Rica Rebeca Grynspan y la representante de Guyana Carolyn Rodrigues-Birkett, quienes obtuvieron mejores resultados iniciales.
El actual titular del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) consiguió siete votos favorables en esta primera instancia, mientras que dos países votaron en contra y seis decidieron abstenerse. La elección se realizó entre los 15 integrantes rotativos del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
La próxima votación preliminar está prevista para el 21 de agosto y será parte de una serie de consultas previas a la elección definitiva del próximo secretario general, cuyo mandato comenzará el 1 de enero.
Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad —Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido y Francia— tendrán un papel determinante en la definición final, aunque hasta el momento no expresaron públicamente sus preferencias. En esta instancia, un veto de cualquiera de ellos puede impedir la designación de un candidato.
En comparación con sus principales competidoras, Grossi quedó detrás de Grynspan, quien obtuvo 10 votos a favor, uno en contra y cuatro abstenciones, y de Rodrigues-Birkett, que reunió nueve apoyos, dos rechazos y cuatro abstenciones.
La candidatura argentina, sin embargo, mantiene una mejor posición que la de la ex presidenta chilena Michelle Bachelet, quien obtuvo seis votos positivos, cinco negativos y cuatro abstenciones. Otros postulantes, como el ex presidente de Senegal Macky Sall, la ex canciller ecuatoriana María Fernanda Espinosa y el diplomático ugandés Olara Otunnu, tuvieron un desempeño más desfavorable en la primera instancia.
Desde el entorno del diplomático argentino señalaron que se trata de una etapa inicial en la que los países observan los movimientos del resto de los integrantes antes de definir posiciones más firmes.
Grossi sostiene como principal antecedente su trayectoria al frente del OIEA, organismo desde el cual participó en negociaciones internacionales y mantuvo contactos con líderes de distintos países.
Durante una reunión regional de candidatos latinoamericanos para la conducción de Naciones Unidas, Grossi destacó el rol del ex secretario general Javier Pérez de Cuéllar y recordó su participación en conflictos internacionales vinculados con la paz y la seguridad.
Desde la Cancillería argentina continúan impulsando la candidatura mediante la red diplomática del país en el exterior. El Gobierno sostiene que la experiencia de Grossi en organismos multilaterales, su capacidad de diálogo y su conocimiento técnico constituyen fortalezas para ocupar el cargo.
La estrategia de promoción de la candidatura está coordinada desde el área de Política Exterior y cuenta con el acompañamiento de distintas representaciones argentinas en el extranjero.
El respaldo oficial a Grossi también se vio fortalecido luego de que fuera incluido entre las personas más influyentes del mundo por una publicación internacional debido a su trabajo al frente del OIEA. Sin embargo, en el proceso de selección también aparece el reclamo de distintos sectores internacionales para que la próxima conducción de Naciones Unidas sea encabezada por una mujer.
Desde el Gobierno argentino consideran que la situación diplomática del país ante Naciones Unidas no afectó las posibilidades de Grossi, pese a las diferencias políticas que la administración de Javier Milei mantiene con algunos países miembros.
La Casa Rosada sostiene que la candidatura continúa abierta y que las próximas votaciones serán determinantes para definir las posibilidades del diplomático argentino.




















