Una de las principales razones por las que el oficialismo busca eliminar las PASO es prevenir la repetición del escenario de 2019, cuando la derrota de Mauricio Macri en las primarias originó una fuerte presión financiera y cambiaria antes de las elecciones generales.
Desde el Ejecutivo consideran que una elección intermedia desfavorable podría ser interpretada como una señal anticipada para los mercados, lo que afectaría la economía durante la campaña. Su estrategia es presentarse directamente en las elecciones generales con una propuesta electoral ordenada, acuerdos provinciales y variables financieras que no se vean comprometidas por una primera votación nacional.
El Gobierno también presenta diferencias internas respecto a la trayectoria del tipo de cambio. Algunos integrantes del Gabinete se muestran optimistas y esperan llegar a 2027 con valores similares a los actuales, sin que el dólar supere los $1600. Sin embargo, otros funcionarios son más cautelosos, preocupados por el impacto del contexto global, las tasas estadounidenses y los precios de la energía.
El Ejecutivo basa su proyección en la política monetaria y fiscal. “No emitimos de más, no hicimos plan platita y la demanda de dinero está bien. No debería subir el dólar”, afirman desde despachos oficiales. Esta visión es más optimista que la del último Relevamiento de Expectativas de Mercado, que proyectó una mediana de diciembre de 2026 en $1673 y un promedio de $1621 de los diez pronosticadores más destacados.
La Casa Rosada monitorea con especial atención la política de la Reserva Federal. En junio, el organismo mantuvo la tasa de referencia en un rango de entre 3,5% y 3,75%, pero sus documentos recientes reconocen presiones inflacionarias vinculadas con la energía y advierten sobre un recorrido de tasas más alto al esperado meses atrás. La próxima reunión está programada para el 28 y 29 de julio.
El Gobierno también está alerta al reinicio del conflicto en Medio Oriente y al aumento del precio del petróleo. El barril de Brent para entrega en septiembre cerró recientemente en US$100,69, tras un incremento de más del 7% debido a los ataques contra petroleros en el mar Rojo y restricciones a la navegación en el estrecho de Ormuz.
El Ejecutivo lamenta esta escalada, dado que proyectaba una reducción de entre el 10% y el 15% en el precio de la nafta para principios de agosto. En la mesa cercana al Presidente consideraban que una baja de ese orden podría servir como un impulso para reducir el resto de los precios y ayudar a acercar el IPC de septiembre al 0,9%.
La Casa Rosada aún no descarta una disminución en el precio de los combustibles; no obstante, admite que sería de menor magnitud. Esta decisión dependerá de la evolución del crudo, los costos de importación, el tipo de cambio y la política comercial que adopten las petroleras en las próximas semanas.
Desde Balcarce 50 restan importancia al riesgo de una escalada prolongada. Según sus cálculos, Trump no podría enfrentar las elecciones legislativas de medio término con un conflicto extenso y con el precio de la nafta en EE.UU. presionado por el petróleo cerca de los US$100. “Tendrá que desarmar antes. No vemos un problema”, aseveran en el Gobierno.
El objetivo es reducir la inflación mensual del 1,9% registrado en junio a niveles inferiores al 1% en los próximos meses. El último informe oficial también reveló una inflación núcleo del 1,6%, aunque los precios regulados aumentaron un 2,3% y el rubro de vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles subió un 3,3%.
Estas proyecciones se incorporan a la estrategia electoral del Gobierno. Integrantes del círculo cercano al Presidente creen que pueden presentarse a las elecciones de 2027 con una inflación mensual cercana al 0,5% y un dólar estable, para exhibir ambos resultados como logros de campaña. También destacan como un aspecto favorable la presentación del plan de pagos de deuda para 2026 y 2027.




















