“Agradecimiento eterno a todos los argentinos por estar siempre: alentando, apoyando y creyendo hasta el final. Todos soñábamos con llevar la copa a casa, pero más allá del resultado, lo que vivimos y sentimos durante estos 50 días no lo vamos a olvidar nunca”, expresó el ex jugador del Manchester City en una publicación acompañada de una serie de imágenes de la cita internacional.
“Porque ganar es hermoso, pero representar esta bandera con entrega, compromiso y corazón es lo que nos define. Nosotros vamos a levantarnos, aprender y seguir. Porque pase lo que pase, somos así. No entendemos la vida de otra manera: siempre para adelante, luchando por nuestra bandera y soñando con dejar a la Argentina en lo más alto”, añadió.
A pesar de enfrentar complicaciones físicas que afectaron su preparación en las semanas previas al torneo, Álvarez tuvo una participación destacada bajo la dirección de Lionel Scaloni. Las estadísticas oficiales resaltan su rol fundamental en el equipo, con un total de ocho partidos disputados, cinco como titular y tres entrando desde el banco. El delantero acumuló 1.069 minutos en cancha y anotó un gol clave en el trayecto de la Selección.
Su momento más destacado en el certamen llegó en los cuartos de final ante Suiza, donde logró un impresionante gol al ángulo en el minuto 112 de la prórroga, que no solo selló la clasificación a semifinales, sino que también se reconoce oficialmente como uno de los mejores goles de las fases decisivas del torneo. Además de su aporte ofensivo, tuvo un papel crucial en la presión defensiva, comenzando con una recuperación ante Mohamed Salah que originó el tercer gol contra Egipto en octavos.
En cuanto a su futuro, el delantero cordobés enfrenta una difícil situación contractual en el fútbol español. Su entorno se encuentra muy descontento con la actual dirigencia del Atlético de Madrid, dado que la relación entre ambas partes está deteriorada, e incluso se califica como “irreconciliable”. Esto se debe a que el club madrileño emitió comunicados públicos sobre el futuro del jugador a solo dos días de la final del Mundial, un acto considerado como una falta de respeto hacia su concentración y profesionalismo.
Durante el Mundial, Álvarez manifestó su deseo de dejar el equipo del Cholo Simeone para “cumplir un sueño”, y diversas versiones indican que el jugador estaría considerando declararse en rebeldía y no presentarse a entrenar para forzar su traspaso. El FC Barcelona, en atención a esta situación, ya formalizó una oferta que asciende a 100 millones de euros fijos más variables, y el presidente Joan Laporta habría establecido el 31 de julio como fecha límite para destrabar la compleja negociación.
No obstante, la postura del Atlético de Madrid sigue siendo firme y de alta tensión. Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado del club, calificó las exigencias del entorno del jugador como “infinitas” y rechazó de manera contundente cualquier propuesta económica, afirmando que no lo dejarán ir por sumas de 100, 150 o 200 millones de euros, manteniéndose estrictamente a su cláusula de rescisión fijada en 500 millones.




















