Según el documento, la defensa de Hauque indicó que el iPhone 15 Pro Max incautado a Piccirillo al inicio de la investigación fue hallado completamente reiniciado a su estado original, como lo demostró el informe pericial. Los abogados del financista enfatizaron que “no puede quedar como un dato técnico más”, por lo que solicitaron que se indague si la eliminación de información se realizó de manera remota para destruir evidencia relevante antes de que la Justicia pudiera acceder al contenido.
El análisis realizado por la División Informática Forense de Gendarmería Nacional es contundente: el 24 de febrero de 2025, a las 17:47, se registró un evento de “Wipe/ Factory Reset”. Al intentar acceder al dispositivo, los expertos se encontraron con una pantalla de configuración inicial, como si el teléfono estuviese nuevo.
Los letrados Carlos Pousa Bogado y Alejandro Díaz, representantes de Hauque, argumentaron que el celular constituía una prueba fundamental en el caso, ya que podría albergar mensajes, llamadas, imágenes, ubicaciones y archivos cruciales para dilucidar los hechos.
Asimismo, la defensa destacó la detección de un evento previo al borrado total: un cambio de código de acceso sucedido cinco horas antes. Sin embargo, el informe no especificó cómo ocurrió el reseteo ni permitió concluir que hubo manipulación manual mientras el dispositivo estaba bajo custodia.
El documento subraya que el teléfono de Piccirillo fue entregado a los peritos en estado apagado, sin carga y protegido por una clave de acceso.
“La pericia no solo confirma que el teléfono fue encontrado completamente reiniciado, sino que además mantiene un registro objetivo de haber sido restablecido integralmente. Esto conlleva la eliminación definitiva de una fuente de evidencia digital de suma importancia”, establece el escrito.
La defensa de Hauque sostiene que no investigar las circunstancias del reseteo equivaldría a aceptar como un hecho neutral la desaparición de una de las principales fuentes de evidencia, lo cual podría ser penalmente relevante en sí mismo.
“No se afirma que el imputado haya ordenado el borrado, ni que existiera una acción concreta para destruir pruebas. Lo que se sostiene es distinto”, aclaran los letrados. Sin embargo, consideran que es necesario que el Estado indague si la pérdida de esa evidencia fue accidental, si se trató de un procedimiento legítimo previo a la incautación, o si hubo intenciones deliberadas de impedir el acceso a información potencialmente incriminatoria.
En ese sentido, pidieron que se incluya en el expediente el informe completo de la pericia forense, así como que se solicite a Gendarmería la extracción total realizada, y que se reconstruya minuciosamente la cadena de custodia del dispositivo: quién tuvo acceso, dónde fue guardado y si se implementaron medidas para aislarlo de redes.
Además, solicitan que los peritos sean citados para que aclaren si el borrado puede ser asociado a una orden remota, y que se envíe una solicitud internacional a Apple para verificar si alguna instrucción de eliminación remota fue emitida para ese iPhone y en qué momento.
Esta solicitud se presenta pocas semanas después de que Hauque pidiera que se cite a testificar a Jésica Cirio, exesposa de Piccirillo.
La causa data de la noche del 17 de enero de 2025. Según la investigación, Hauque se reunió con Piccirillo en la Torre SLS de Puerto Madero, y posteriormente ambos se dirigieron a cenar al Palacio Duhau para discutir una deuda de 6 millones de dólares que Piccirillo tenía con él.
Piccirillo ha sostenido que Hauque lo secuestró y lo forzó a firmar un documento de entrega del dinero ante un escribano, indicando: “Esto no se trata de una deuda. Si fuese así, yo tengo una empresa y 330 empleados, por lo que se resolvería”.
Según los investigadores, Piccirillo se sentó en el asiento trasero del vehículo y habría ocultado en un saco el arma y la droga que fueron posteriormente halladas en el Audi Q8 de Hauque. Cabe señalar que, en esa calurosa noche, las cámaras de seguridad captaron a Piccirillo vistiendo un tapado.
Tras la cena, Hauque y su pareja fueron detenidos por efectivos policiales luego de su encuentro con Piccirillo. Los agentes afirmaron haber hallado cocaína y un arma en su vehículo, aunque la defensa del financista afirmó que fue un procedimiento fabricado.
A raíz de esto, se inició una investigación sobre las acciones de los funcionarios que participaron en la detención de Piccirillo, que culminó con su arresto.
Actualmente, Piccirillo se encuentra bajo prisión domiciliaria en la localidad bonaerense de Banfield.



















