Dos figuras relevantes marcaron el ambiente del evento. Una de ellas fue el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien fue reemplazado recientemente por Adrián Ravier como vocero presidencial, en medio de investigaciones por presunto enriquecimiento ilícito. La otra fue Victoria Villarruel, con quien Milei mantiene una relación profundamente conflictiva. Según datos que trascendieron, se definió que, a pedido de Karina Milei, la vicepresidenta ocupara un lugar en el escenario, pero separada del Gabinete nacional por un pasillo.
Durante su discurso, el Presidente elogió a Manuel Belgrano, a quien definió como “el gran promotor de la libertad política y económica en los orígenes de la Nación”. Milei destacó que Belgrano fue fundamental para “imaginar una Nación antes de que existiera y sembrar las ideas que permitirían construirla”. En un momento de su alocución, interrumpió los aplausos que lo aclamaban, señalando: “Quiero que sepan que agradezco profundamente sus manifestaciones de cariño, pero este es el momento de recordar a Manuel Belgrano”. Además, afirmó que “la bandera fue antes que nada una bandera de libertad”.
El Gabinete acompañó al Presidente durante el acto.
“La Argentina no nació de la resignación, nació de la audacia”, continuó Milei, quien evitó las confrontaciones en un discurso equilibrado, optando por un cierre menos polémico al afirmar “patria” en vez de “carajo”. Resaltó que “mientras haya argentinos dispuestos a defender la libertad, el trabajo, el mérito, la propiedad, la producción y la independencia nacional, el sueño de Manuel Belgrano seguirá vivo”.
Previamente, el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, y el intendente de Rosario, Pablo Javkin, tuvieron intervenciones. Pullaro también rindió homenaje a Belgrano, destacando que “no pertenecía a un bando, pertenecía a la causa de la patria”, aunque criticó la gestión nacional, enfatizando que “en Santa Fe las obras se hacen bajando los costos, con transparencia y sin corrupción”. “Recuperamos la paz y el orden que nos habían prometido, pero el orden sin progreso no alcanza”, agregó.
El operativo de seguridad, que comenzó a las 6 de la mañana, incluyó tres anillos de control a seis cuadras del Monumento a la Bandera, con un despliegue de 350 policías locales y una comitiva de Casa Militar. También se utilizaron motocicletas y drones para monitorear la zona. El Presidente llegó al aeropuerto de la ciudad a las 9:40 horas, desde donde un helicóptero lo trasladó a las inmediaciones del Río Paraná, cerca de la Prefectura. Tras la intervención de Milei, se llevó a cabo la ceremonia de juramento de lealtad a la bandera por parte de los estudiantes y actividades culturales.
Milei optó por un discurso breve, dedicado a Belgrano.
Estuvieron presentes todos los ministros, excepto Juan Bautista Mahiques. También asistieron el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; la líder de bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich; el secretario de Cultura, Leonardo Cifelli; y el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez. El Presidente se abrazó con todos al ingresar.
A su vez, la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) llevó a cabo un “boicot” contra la visita de Javier Milei a Rosario durante el acto del Día de la Bandera. “El presidente no es bienvenido a Rosario ni tampoco a Santa Fe. Es persona no grata porque sus políticas afectan a todos los que habitan la Argentina”, sostuvo Rodolfo Aguiar, secretario general del gremio.
En este contexto, ATE protestó en las cercanías del Monumento a la Bandera, denunciando un escenario de “vaciamiento del Estado, corrupción de altos funcionarios y ajuste a la clase trabajadora”. Además, aseguraron que “no van a aceptar semejante desfachatez de participar del acto del Día de la Bandera” y consideraron que “Milei, que dice que ve a la bandera como un muro de ladrillos, y su gobierno representan todo lo contrario a los valores de nuestra enseña patria”.




















