De acuerdo con un informe reciente, este individuo es Patricio Guido Marre, quien presuntamente actuó como intermediario entre el empresario Martín Migueles, su círculo cercano y otros involucrados en la operación que está bajo escrutinio.
Con este avance, la fiscalía ha requeridos los registros de llamadas tanto de Marre como de Héctor Ezequiel Caputto, conocido como “Pipo”, para tratar de reconstruir la red de contactos que mantenían durante el período en que habrían realizado las acciones investigadas. Los investigadores están interesados en determinar si estos individuos se comunicaban con funcionarios que hubieran podido influir en la obtención de autorizaciones SIRA.
La identificación de Marre proviene del análisis de conversaciones obtenidas del teléfono móvil de Migueles. En el informe mencionado, se encontró un contacto guardado como “Pato Juli”, y tras una revisión, se comprobó que la línea telefónica pertenecía a Patricio Guido Marre. Además, en la correspondencia se incluye un mensaje automático de identificación donde el usuario se presenta como “Patricio Marre”, lo que confirma aún más que se trata de la misma persona.
Esta identificación resulta importante porque en el dictamen inicial del caso ya se refería a alguien llamado “Pato”, aunque no se había formalizado su identificación. En uno de los diálogos aportados al expediente, Caputto menciona que “Pato obviamente nos hizo el vínculo”, dándole un papel clave en la conexión entre los distintos actores de la operación.
Según la fiscalía, en esa misma conversación Caputto también habla sobre cómo debería asignarse a “Pato” una parte de las ganancias generadas a raíz de las gestiones. Para los investigadores, esto no solo subraya la importancia de su participación en el establecimiento de las relaciones entre las partes, sino también su reconocimiento económico dentro del esquema.
La documentación analizada también permitió reconstruir encuentros entre Migueles, Marre y Caputto. A partir de los mensajes, se deduce que después de la celebración de cumpleaños de Marre, entre el 14 y el 15 de enero de 2023, se coordinó una reunión que incluiría a Caputto. La fiscalía sostiene que este encuentro se llevó a cabo el 18 de enero de ese mismo año en el restaurante Canta el Gallo, en Nordelta.
Los diálogos posteriores incluyen comentarios positivos sobre el resultado de esta reunión. Migueles y Marre intercambiaron mensajes elogiosos sobre el encuentro, refiriéndose a Caputto como una persona confiable para realizar negocios. Los investigadores consideran que estas conversaciones son relevantes debido a su vinculación con el rol que posteriormente desempeña Caputto en los trámites relacionados con las SIRAs y otras autorizaciones en investigación.
La fiscalía valora especialmente la secuencia temporal de los acontecimientos. Según la reconstrucción expuesta en el informe, se puede observar inicialmente la creación del vínculo entre Migueles, Marre y Caputto mediante encuentros destinados a explorar negocios en común. Posteriormente, emergen las conversaciones sobre la obtención de autorizaciones SIRA y la distribución de retornos de dichas gestiones.
Migueles también había aportado datos que concuerdan con esta narrativa en una declaración presentada al expediente, donde indicó que conoció a “Pato” a través de una amiga de su expareja, que además era la pareja de esta persona. Según la fiscalía, los intercambios analizados contienen menciones que apoyan esta descripción.
Elías Piccirillo y Martín Migueles son dos de las figuras clave en la investigación. A partir de toda esta información, Picardi determinó que hay suficientes fundamentos para sostener la hipótesis de que “Pato”, “Pato Juli” y Patricio Guido Marre son la misma persona. Por tal motivo, solicitó profundizar en la reconstrucción de las comunicaciones durante el periodo en cuestión.
El papel de Caputto también es fundamental en la pesquisa. En audios y mensajes incorporados a la causa, se le presenta como alguien que tiene contacto con supuesta “gente de adentro” del Gobierno. En una de las conversaciones colectadas en el expediente, se menciona a una enigmática “señora” que aún no ha sido identificada, pero que, según los intercambios, posee la capacidad de analizar solicitudes de SIRA.
Según la información que se encuentra bajo análisis, esa persona habría indicado a Caputto que debía reunir “dos o tres” solicitudes para su evaluación. Días más tarde, Caputto le informó a Migueles que una de las SIRAs solicitadas había sido aprobada.
En otro segmento de las conversaciones, Caputto detalla cómo se implementaría un esquema para distribuir porcentajes relacionados con las gestiones. De los audios se desprende que mencionaba un 15% como la cantidad que “tenían que rendir” internamente. También se encuentran diálogos en los que calcula montos referentes a una SIRA, los pagos a realizar y las ganancias que corresponderían a los intermediarios.
La investigación sobre las SIRAs avanza en paralelo a otra línea de análisis que busca reconstruir el trayecto de más de 3000 millones de dólares que habrían circulado entre casas de cambio en el periodo 2021-2023. En este expediente, también se mencionan a Migueles, Francisco Hauque y Elías Piccirillo, mientras la justicia intenta definir si existieron mecanismos irregulares para acceder a dólares oficiales y facilitar ciertas operaciones a través de contactos dentro de organismos públicos.




















